La Corporación
Poeta veterano
Desde el Corumelo,
Enero de este año que empieza.
Se abrasan las espinas en el restaurante,
duelen los costillares a cada bocado
cuando los dedos son grasa especiada,
servilletas de escoria en los labios de Wendy.
Quedaron despoblados los sexos,
desnutridos los maniquíes que reclaman infieles
el trozo de mierda que les pertenece
sin más argumento que sus patas de araña;
el vino es amargo,
como la sangre o el semen en la mesa contigua de la pitonisa.
Con sus enormes pechos, predice
que no queda más tiempo para la misericordia
-los camarones desde sus esquelas
inquieren cómo san esteban consiente tanta opulencia-.
Y el oráculo se reinventa entre alaridos,
penetrado violentamente por el tiempo
que el ano dilata hasta envolvernos en su cálido abrazo.
Luego una contracción violenta cortó la esperanza.
elPrior
Enero de este año que empieza.
Se abrasan las espinas en el restaurante,
duelen los costillares a cada bocado
cuando los dedos son grasa especiada,
servilletas de escoria en los labios de Wendy.
Quedaron despoblados los sexos,
desnutridos los maniquíes que reclaman infieles
el trozo de mierda que les pertenece
sin más argumento que sus patas de araña;
el vino es amargo,
como la sangre o el semen en la mesa contigua de la pitonisa.
Con sus enormes pechos, predice
que no queda más tiempo para la misericordia
-los camarones desde sus esquelas
inquieren cómo san esteban consiente tanta opulencia-.
Y el oráculo se reinventa entre alaridos,
penetrado violentamente por el tiempo
que el ano dilata hasta envolvernos en su cálido abrazo.
Luego una contracción violenta cortó la esperanza.
elPrior
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