Ezegaleon
Poeta recién llegado
De nuevo esa mirada recorriendo mis ojos apagados,
tan simple eres callada y tan frágil te recuerdo.
Mi alma ha desatado, desde su interior, una tormenta
cuando el dolor te ha alcanzado y en tu rostro está lloviendo.
Es hora de ser otros, mujer, es hora de marcharnos.
Las explicaciones, esta vez, son más frías que la nieve.
Es tan duro darse cuenta que no podrás entenderme.
No se puede hallar sentido a lo que ni el corazón entiende.
No quiero lastimarte, niña, te juro que no quiero.
Eras esa caricia que te permite vivir el ahora.
Fuiste lo mejor de mí, mas nunca fuiste un juego
y eres la tristeza desgarrada de las estrellas que nos lloran.
Lo mejor para ti, es lo que quiero darte
pero las gotas en tu mejilla dicen que no estás de acuerdo
Lo intenté, compañera, ese es mi consuelo
pero no sanará esta angustia por convertirnos en recuerdo.
Es tan extraño el corazón, acaso no es tan extraño?
De mi boca emergen las palabras que lastiman tu sonrisa,
porque soy el que desgarra el cuento que deseas
y a la vez soy tu alivio, pero más soy tu tristeza.
Como duelen las palabras, cariño mío, como duelen.
No soy dueño de las emociones que nacen de mi interior.
No lo entenderás, amor, nuestros caminos no convergen.
Es hora de separar nuestras vidas, es hora de decir adiós.
tan simple eres callada y tan frágil te recuerdo.
Mi alma ha desatado, desde su interior, una tormenta
cuando el dolor te ha alcanzado y en tu rostro está lloviendo.
Es hora de ser otros, mujer, es hora de marcharnos.
Las explicaciones, esta vez, son más frías que la nieve.
Es tan duro darse cuenta que no podrás entenderme.
No se puede hallar sentido a lo que ni el corazón entiende.
No quiero lastimarte, niña, te juro que no quiero.
Eras esa caricia que te permite vivir el ahora.
Fuiste lo mejor de mí, mas nunca fuiste un juego
y eres la tristeza desgarrada de las estrellas que nos lloran.
Lo mejor para ti, es lo que quiero darte
pero las gotas en tu mejilla dicen que no estás de acuerdo
Lo intenté, compañera, ese es mi consuelo
pero no sanará esta angustia por convertirnos en recuerdo.
Es tan extraño el corazón, acaso no es tan extraño?
De mi boca emergen las palabras que lastiman tu sonrisa,
porque soy el que desgarra el cuento que deseas
y a la vez soy tu alivio, pero más soy tu tristeza.
Como duelen las palabras, cariño mío, como duelen.
No soy dueño de las emociones que nacen de mi interior.
No lo entenderás, amor, nuestros caminos no convergen.
Es hora de separar nuestras vidas, es hora de decir adiós.
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