Daniel Martínez Bauzá
Poeta recién llegado
Adiós, Nulos Ánimos.
Pude Enamorarte, Risueño, Entre Zumos.
Grandiosas Oportunidades, Novedosas, Zozobraron Ante Los Vítores Estridentes, Zarandeándome...
porque ahí estabas tú, besándome apasionadamente bajo la luz del espejo lunar. Acariciando, igual que las crines a un violín haciendo sonar en mi interior la más dulce melodía, mis mejillas.
Ahí estabas tú. Y desde ese momento hemos sido aguanieve; fundiéndonos el uno al otro con el simple calor de nuestro mirar apasionado, dejando tras nosotros una huella suave, limpia, de cristalina hermosidad. Y a ratos somos fuego y a ratos somos charco, a ratos somos viento y a ratos somos barco, yo fui ya tu diana, tú la flecha y amor: arco.
La herida que abriste jamás sanará, no te separes de mi lado y, por favor, hazla cada vez más profunda.
Pude Enamorarte, Risueño, Entre Zumos.
Grandiosas Oportunidades, Novedosas, Zozobraron Ante Los Vítores Estridentes, Zarandeándome...
porque ahí estabas tú, besándome apasionadamente bajo la luz del espejo lunar. Acariciando, igual que las crines a un violín haciendo sonar en mi interior la más dulce melodía, mis mejillas.
Ahí estabas tú. Y desde ese momento hemos sido aguanieve; fundiéndonos el uno al otro con el simple calor de nuestro mirar apasionado, dejando tras nosotros una huella suave, limpia, de cristalina hermosidad. Y a ratos somos fuego y a ratos somos charco, a ratos somos viento y a ratos somos barco, yo fui ya tu diana, tú la flecha y amor: arco.
La herida que abriste jamás sanará, no te separes de mi lado y, por favor, hazla cada vez más profunda.