Fuiste la voz del verso y de la espera,
del páramo y rudeza de Castilla,
fuiste la voz que a mis amores diera
la apasionada luz de tu Sevilla.
Yo fui en tu voz enamorada hoguera
-en mi cuerpo florido de chiquilla,-
y esa voz impaciente y lisonjera
me rozó con su verso la mejilla.
Y aquella voz quisieron olvidarla
las camisas azules del olvido
en oscuras Españas de posguerra.
Mas esa voz quisiera yo elevarla
,-ya que es la voz de Antonio mi marido,-
al alto Espino donde está mi tierra
PepeSori
del páramo y rudeza de Castilla,
fuiste la voz que a mis amores diera
la apasionada luz de tu Sevilla.
Yo fui en tu voz enamorada hoguera
-en mi cuerpo florido de chiquilla,-
y esa voz impaciente y lisonjera
me rozó con su verso la mejilla.
Y aquella voz quisieron olvidarla
las camisas azules del olvido
en oscuras Españas de posguerra.
Mas esa voz quisiera yo elevarla
,-ya que es la voz de Antonio mi marido,-
al alto Espino donde está mi tierra
PepeSori
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