Carta de mi suicidio

Aryaa

Poeta recién llegado
Carta de mi suicidio



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Sólo ha pasado una semana y me siento cada vez más vacío. Después de llorar sobre tu oscura tumba días y noches, mi llanto se ha secado, se ha esfumado sin dejar rastro siquiera de un suspiro sin aliento.
Tras intentar buscarte en otros lugares, tras intentar llenar este vacío, estoy de nuevo en el cementerio donde yace tu cuerpo, demacrado.
Recuerdo aquellos maravillosos días en que nos prometíamos amor eterno, no pienso romper la promesa, pues la eternidad sigue después de la muerte, aquella maldita que nos robó nuestra felicidad, que se interpuso entre los dos. También recuerdo tu cuerpo, cada detalle, cada sonrisa, cada mirada, cuando tú y yo éramos un solo cuerpo y todos estas remembranzas que sólo reaparecerán con mi muerte, si es que me estás esperando todavía. Espero que así sea.
No soporto estar así, no soporto tu egoísmo, tendrías que haber luchado por vivir… Aún así te perdono, y tal vez sea yo egoísta también al querer acabar con mi vida, pero no puedo seguir así. Es como si no existiera, como si fuera vagando en este mundo, ya sin sentido para mí.
Mi alma ya esta muerta y con ella se ha ido mi dolor y desesperación, pero también se ha llevado mi amor y mi alegría y ahora soy un muerto en vida. Sólo deseo completar mi muerte y amarte allí donde quiera que estés, pues aunque sé que ya no siento nada, mi cabeza no deja de recordarme la felicidad de entonces.
Me encuentro frente al portal del cementerio, de tu nueva casa, de mi nueva casa, también, de aquí a unos minutos. Mis ojos, perdidos, observan claramente un abismo desde que te fuiste.
Como si mis pies anduviesen solos, llego hasta tu tumba que yace impecable, con rosas marchitas sobre ella. Sin fuerza apenas, cojo la navaja que guardo en mi bolsillo. Su hoja resplandece bajo la suave luz de la luna. Tras respirar hondo me dispongo a acabar con todo: ¡adiós, mundo! Veo como se tiñen mis manos con la poca sangre que queda en mis venas, pues se fue secando sin ti. Poco a poco discierno tu figura y todo empieza a cobrar un poco de sentido. Estoy muerto, pero me siento más vivo que nunca ahora que vuelvo a tu lado. El cementerio es y será nuestro hogar, ¡eternamente!





Por Aryaa
 
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