• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Carta de una madre a su hijo

bolívar

Poeta asiduo al portal
Hijo mío,
no puedo dejar de decirte
cuánto te amo desde el día en que naciste
y hasta el fin de mi vida, que se acerca;
pero tampoco puedo dejar de agradecerte
por estos últimos meses en que ya viejita como estoy,
ya no he sido la madre joven que conociste cuando niño,
sino la triste anciana que acomete su lucha final
y que sólo da trabajos y preocupaciones.
Cuánta paciencia has tenido, hijo mío,
y cuánta comprensión me has demostrado:
he regado la comida sobre mi ropa
y las medicinas sobre la cama;
ya no he podido ponerme los zapatos
ni he atinado a vestirme;
y tú, no te has enfadado.
Se ha repetido lo que hacía
cuando te enseñaba a hacerlo de pequeño;
pero ahora ha sido al revés.
Últimamente, cuando he conversado contigo
he repetido y repetido las mismas historias,
que tú ya las sabes de memoria y no me has interrumpido
ni te has cansado de escucharme;
como cuando te narraba un cuento
tantas veces antes de dormirte.
Cómo has soportado mi inmovilidad
y el descontrol de mis funciones;
al perder el dominio sobre mi cuerpo
no he podido manejar mis incontinencias
y he hecho sin voluntad mis necesidades;
y tú no te has avergonzado
porque has comprendido
que no es mía la culpa
ni voluntarios estos desajustes.
No me has reprochado
por mis negativas a bañarme
y no me has regañado
por no querer tomar la medicina.
Seguramente me aceptas
como la niñita mayor que soy ahora
y has perdonado mis caprichos y debilidades.
Has pasado por alto mi inutilidad y mi ignorancia
de no comprender los adelantos
de la ciencia y la tecnología
que ya no alcanzo a entender,
pero me has dado el tiempo necesario para algo asimilarlas
y no te has reído de mis impertinencias y torpezas.
No te has enojado cuando al conversar se me ha olvidado
lo que estábamos diciendo;
más bien me has ayudado a recordarlo.
Ya me doy cuenta de cuánta atención
e importancia dabas a lo que te decía.
Con tu mano has puesto en mi boca la sopa y el pan;
aunque ya no tengo dientes ni saboreo lo que como
no me has insistido más allá
de mis ganas y de mi poco apetito.
Igual que tú aprendiste,
y yo ahora lo he olvidado,
he apoyado mi flaqueza y lentitud
en tu brazo generoso, en tu pecho cariñoso
y me has ayudado a caminar según mis lentos pasos.
Lejos de molestarte, te he visto llorar
cuando te decía que ya no quiero vivir;
lo decía por mi estado, por las molestias que causo,
por el esfuerzo que hacías
con un cuerpo pesado, enfermo y cansado.
Has aceptado con valor y resignación el verme como estoy
aunque te has sentido más triste cada día.
He sentido tu corazón junto al mío
en los momentos en que más te he necesitado.
Yo te di la vida, yo te vi nacer;
ahora, con tu amor has prolongado la mía
y me verás morir;
tu camino está en su mejor lugar
y tu tiempo en el más feliz momento,
mientras los míos están por concluir.
Mi gratitud para ti, hijo mío,
mi admiración por tu paciencia.
Pronto se acabará mi cuerpo
pero mi amor siempre estará contigo
ahora, aquí, allá, siempre.
Cuida a la familia que queda, cuídate tú,
que has asegurado tu cuidado
cuando te toque vivir iguales circunstancias,
porque tus hijos velarán por ti,
puesto que lo que se hace en esta vida por alguien
otros lo harán por uno con mayor cariño,
y con mejor merecimiento
en los últimos instantes.

Mis bendiciones de gratitud, hijo mío.
 
MARIPITA,
sensible y generosa,
gracias por pasar y comentar mis tristes estrofas,
Un abrazo sincero;
Bolívar.
 
llavan melancolia los versos pero aun asi no puedo dejar de ver el gran amor que se siente entre las letras, amor de madre el mas sincero, es una bellisima carta un placer leerte amigo besitos y mil abrazos para ti....clau
 
CLAU, CLAU, CLAU,
¿88?
Qué emoción encontrarte a través de estas tristes letras; que te hayas detenido en ellas para leerlas es un homenaje inmerecido para mí.
GRACIAS, SHECCID,
Un abrazo, Bolívar.
 
GRACIAS A TODOS:
por el tema y por e sentimiento
que hayan llegado a 2050 entradas
para esta carta;
es más, mucho más de lo que podía esperar para unas letras mías,
Con mi gratitud,
Bolivar
 
Gracias a todos quienes han entrado a esta poesia que ya lleva mas de tres mil lecturas, lo cual, mas que un elogio a las letras, es un homenaje a cada una de nuestras madres, que vivas o muertas, son el unico, el perfecto, el primero y el ultimo amor que tenemos en nuestras vidas.
Gracias amigos, y mas que gracias, mi admiracion por vuestra sensibilidad.
 
Cuando escribí esta carta, que es una vivencia íntima,
jamás pensé que sería tan leída.
Por eso, agradezco a quienes pasan su mirada por ella:
al hacerlo, deslizan una luz generosa
por una ventana que llega
al recuerdo feliz que tengo de mi madre,
que siendo una caricia, se convierte en una flor
que nunca se marchita.

Gracias a todos,
Bolívar.
 
AMIGOS TODOS,
escribir una carta acerca de la madre
más que obra de un poeta es la inspiración natural de un hijo;
y plasmar los sentimientos tristes cuando ella está por dormir su sueño eterno
es necesario expresarlo con el corazón.
Gracias por compartir esos sentimientos
que son el mejor homenaje al ser divino que nos dio la vida,
Bolívar
 
bolívar;1283284 dijo:
Hijo mío,
no puedo dejar de decirte
cuánto te amo desde el día en que naciste
y hasta el fin de mi vida, que se acerca;
pero tampoco puedo dejar de agradecerte
por estos últimos meses en que ya viejita como estoy,
ya no he sido la madre joven que conociste cuando niño,
sino la triste anciana que acomete su lucha final
y que sólo da trabajos y preocupaciones.
Cuánta paciencia has tenido, hijo mío,
y cuánta comprensión me has demostrado:
he regado la comida sobre mi ropa
y las medicinas sobre la cama;
ya no he podido ponerme los zapatos
ni he atinado a vestirme;
y tú, no te has enfadado.
Se ha repetido lo que hacía
cuando te enseñaba a hacerlo de pequeño;
pero ahora ha sido al revés.
Últimamente, cuando he conversado contigo
he repetido y repetido las mismas historias,
que tú ya las sabes de memoria y no me has interrumpido
ni te has cansado de escucharme;
como cuando te narraba un cuento
tantas veces antes de dormirte.
Cómo has soportado mi inmovilidad
y el descontrol de mis funciones;
al perder el dominio sobre mi cuerpo
no he podido manejar mis incontinencias
y he hecho sin voluntad mis necesidades;
y tú no te has avergonzado
porque has comprendido
que no es mía la culpa
ni voluntarios estos desajustes.
No me has reprochado
por mis negativas a bañarme
y no me has regañado
por no querer tomar la medicina.
Seguramente me aceptas
como la niñita mayor que soy ahora
y has perdonado mis caprichos y debilidades.
Has pasado por alto mi inutilidad y mi ignorancia
de no comprender los adelantos
de la ciencia y la tecnología
que ya no alcanzo a entender,
pero me has dado el tiempo necesario para algo asimilarlas
y no te has reído de mis impertinencias y torpezas.
No te has enojado cuando al conversar se me ha olvidado
lo que estábamos diciendo;
más bien me has ayudado a recordarlo.
Ya me doy cuenta de cuánta atención
e importancia dabas a lo que te decía.
Con tu mano has puesto en mi boca la sopa y el pan;
aunque ya no tengo dientes ni saboreo lo que como
no me has insistido más allá
de mis ganas y de mi poco apetito.
Igual que tú aprendiste,
y yo ahora lo he olvidado,
he apoyado mi flaqueza y lentitud
en tu brazo generoso, en tu pecho cariñoso
y me has ayudado a caminar según mis lentos pasos.
Lejos de molestarte, te he visto llorar
cuando te decía que ya no quiero vivir;
lo decía por mi estado, por las molestias que causo,
por el esfuerzo que hacías
con un cuerpo pesado, enfermo y cansado.
Has aceptado con valor y resignación el verme como estoy
aunque te has sentido más triste cada día.
He sentido tu corazón junto al mío
en los momentos en que más te he necesitado.
Yo te di la vida, yo te vi nacer;
ahora, con tu amor has prolongado la mía
y me verás morir;
tu camino está en su mejor lugar
y tu tiempo en el más feliz momento,
mientras los míos están por concluir.
Mi gratitud para ti, hijo mío,
mi admiración por tu paciencia.
Pronto se acabará mi cuerpo
pero mi amor siempre estará contigo
ahora, aquí, allá, siempre.
Cuida a la familia que queda, cuídate tú,
que has asegurado tu cuidado
cuando te toque vivir iguales circunstancias,
porque tus hijos velarán por ti,
puesto que lo que se hace en esta vida por alguien
otros lo harán por uno con mayor cariño,
y con mejor merecimiento
en los últimos instantes.

Mis bendiciones de gratitud, hijo mío.


Ohh... Dios, cuanta sensibilidad hay en tus versos. Magnífico poema, conmovedor diría... Un abrazo que te llegue y mis estrellas que animen tu poesía.
 
Adelaida,
bello tu nombre pero más hermosa, delicada y generosa tu alma
que inclina su mirada a estas letras:
bien por la madre mía que recibe desde tu grandioso corazón
el homenaje que me permití escribirlo en esta carta;
y bien, muy bien, porque está dedicado a todas las madres del mundo
que tienen el amor y el cariño de sus hijos en aquellos momentos cuando más lo necesitan,
Un abrazo Adelaida, gracias,
Bolívar
 
Hola SilviaE,
a ti gracias por llegar con la exquisita sensibilidad de poeta a esta carta mía:
mi admiración en un abrazo
Bolívar
 
AMIGOS,
quiero agradecer a todos quienes han leído esta carta y a todos quienes lo hagan,
y decirles que cualquiera que fuese la razón por la que lo hacen, esa lectura es un homenaje a todas las madres del mundo, porque vivamos o no una situación semejante a la que describe, siempre, en algún momento, se producirá en nuestras familias el que alguien necesite atención más allá de las propias fuerzas y muy cerca de nuestros corazones.
Entonces estas palabras son para decirles que gracias por coincidir con estos sentimientos que se vuelven universales cuando se trata de LA MADRE UNIVERSAL, el ser maravilloso y santo que ilumina nuestras vidas cuya sola presencia es la mejor caricia de la vida y cuya ausencia es el mayor dolor,
Con gratitud,
Bolívar
 
ANTONIO JAVIER,
la vida con el velo de la experiencia no sabe si al darnos dolor nos da resignación; o al darnos alegría nos concede un premio: lo único que es cierto para mí es que una sensibilidad como la tuya al identificarte con mis palabras expresa su generosidad y su delicadeza, así como su solidaridad en semejantes vivencias,
Un abrazo,
Bolívar
 
La madre es una unidad de amor,
es decir, es un milagro de entendimiento,
por lo tanto es un prodigio de comprension,
y siendo un portento es una aceptacion de humanidad:
Nada es tan sensible como su corazon
 
unos mas que aplaude tus letras, un escrito de la naturaleza mas pura de un hijo..
saludos poeta.. un placer..
minotauro5.jpg
 
Amigo MINOTT,
Gracias por pasar por estas letras que teniendo a ratos forma de lágrimas
pretenden ser perlas de amor a una madre buena en un homenaje imperecedero
y por la mía a todas las madres del mundo.
Un abrazo,
Bolívar
 
Momentos cotidianos junto a ese ser maravilloso. No cualquier persona nos hace valorarlos en su dimensión exacta; debe hacerlo alguien demasiado sensible, para que con su exquisita forma de plasmarlos nos lleguen al alma y valoremos a ese ser inigualable e irremplazable. Mi eterno reconocimiento
 
elcamarita:
déjame decirte que las personas no se conocen porque se ven o porque se escuchan:
llegan a comprenderse porque se identifican en el mismo lenguaje de sus almas y en igual sentimiento de sus corazones; eso quizá ha hecho este poema entre nosotros.
Gracias por decirlo al pasar por estas letras,
Un abrazo.
 
Gracias a MUNDO POESIA por la oportunidad de expresar y salir al mundo con estos versos salidos del amor al ser más puro y maravilloso que me dio la vida y que sigue iluminando mi existencia;
Gracias a todos quienes lo han leído: ¡más de 9000! Solamente el tema y lo universal de su contenido pueden explicar semejante respuesta.
Mis humildes dotes de expresión pero más el dulce consuelo de que lo que digo algo se acerque a interpretar el sentir de aquellos hijos que han vivido, viven o vivirán estas tristes pero experiencias vitales y saben lo que significa estar de veras junto a la MADRE EN SUS úLTIMOS MOMENTOS: con ello creo justificar la osadía de escribir.
Bolívar
 
Amigos de MUNDO POESIA: el camino de la vida nos lleva por circunstancias tan maravillosas como inquietantes: lo primero por lo bella y lo segundo por lo inesperada: nos avenimos con sentimientos que justifican nuestra humanidad así como con emociones que desatan los sueños que nos alientan y las ilusiones que nos animan. Pero no hay otro sentimiento ni ninguna otra emoción más profunda ni tan trascendente como la relación MADRE-HIJO que siendo real es la ascensión del ser humano al cielo en la existencia diaria y cuando es recuerdo nos lleva de la mano al paraíso esperado. Esto seguramente ha sido el motivo para que este escrito mío haya concitado un interés inusitado y una lectura que habiendo traspasado las doce mil presencias deje en mí la huella imborrable de sentirme un hijo que tiene el privilegio de compartir sus vivencias y su más cara experiencia vital con quienes se acercan a estas letras.
Gracias a todos por acercarse a compartirlas y porque quizá en la intimidad de cada uno coinciden en un decir: MADRE, VIVES EN MI Y EXISTES ETERNAMENTE!
 
No las letras, tampoco el conjunto de frases y menos mis expresiones:
solamente el maravilloso nombre de ¡MADRE! de este aviso de poema
ha podido concitar tantas entradas a él: mi madre y todas las madres del mundo
se sientan homenajeadas así: es el más inmerecido pero también el más exacto privilegio para mí.
Gracias MUNDOPOESIA, gracias ojos generosos y sensibles que han pasado por las palabras que intentan decir: ¡Gracias, MADRE, por la vida y por el amor!
 
Amigos de MUNDO POESIA,
las palabras faltan cuando de gratitud se trata,
y jamás los sentimientos sobran;
este poema, por su tema universal,
por el mejor tema del mundo
ha sobrepasado las 40000 entradas:
sólo lo justifica el tema,
poco lo merece el tratamiento:
un promedio de 37 entradas diarias
es inmerecido para mí
pero digno homenaje
al !SER MAS MARAVILLOSO DEL MUNDO¡
 
'Más de 140.000 entradas!
Increíble para mí: si humildemente expresaba mis íntimas vivencias entre la tristeza de la pérdida infinita y el gozo incomparable del recuerdo: entre la melancolía de mi corazón y el vuelo de mi alma junto al inigualable ser al que debo todo; entre el todo que significa deber la vida y la nada que es no merecerla aún...; en fin, entre la tierra inerte que queda uno y el cielo que debe ser el destino justo para los seres buenos...
¿Qué decir? Sino que el mundo existe, y en él, seres que comulgan semejantes sentimientos, parecidas experiencias e iguales dolores y alegrías: eso hace revivir la esperanza suprema del definitvo encuentro y la compañía permanente de los seres que amamos; y, solo siguiendo amándolos, venerándolos en el recuerdo y consagrándolos en todo lo que somos, hacemos de la Vida la sublime vocación del Amor...
 
Saludos mi querido amigo. Una obra monumental en emociones, intensidad psicológica y con una belleza de sensibilidad. Mis lágrimas no pudieron evitar asomarse. Un placer leerte. Besos con cariño.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba