E
Edith Elvira Colqui Rojas
Invitado
Lima, 7 de mayo del 2017
Querido hijo:
Hoy quiero decirte emocionada, que si tuviera más ojos, más vientres. Más vida. No dudaría en regalártelos día a día.
Ser madre es un privilegio que me ha dado Dios y la vida.
Un regalo inmenso que no se compra con joyas, dinero ni diamantes.
Sentirte entre mi vientre. Darte de lactar,
verte caminar por primera vez,
¡Verte salir a tu primer día de clases!
Son recuerdos imborrables en el corazón de una madre.
Hoy estás más grandecito, y yo con algunos achaques,
pero la vida me devuelve con creces. Todo el amor que he brindado.
Pues eres tú quién me atiende y me ayuda, querido hijo del alma.
Tu hermano ya formado. Sigue el camino recto trazado.
Los valores ya están sembrados.
Hoy miro sus frutos con alegría y digo: Gracias Dios mío,
por darme estos hijos adorados.
Hijo pequeño,
Tú sigue los consejos de tu padre y tu madre
y te irá bien en todo.
Sé valiente en el camino de la vida. Ama a tu prójimo.
Respeta a tus maestros. Y sobre todo sé agradecido con Dios
Porque él me dio la vida,
para poder regalártela yo a ti también.
Tú y tu hermano mayor. Son mi orgullo, mi prenda.
Mi medalla más grande.
Mi diploma brillante.
Te amo, Moisés.
Tu madre, que te quiere tanto.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados-copyright ©
Querido hijo:
Hoy quiero decirte emocionada, que si tuviera más ojos, más vientres. Más vida. No dudaría en regalártelos día a día.
Ser madre es un privilegio que me ha dado Dios y la vida.
Un regalo inmenso que no se compra con joyas, dinero ni diamantes.
Sentirte entre mi vientre. Darte de lactar,
verte caminar por primera vez,
¡Verte salir a tu primer día de clases!
Son recuerdos imborrables en el corazón de una madre.
Hoy estás más grandecito, y yo con algunos achaques,
pero la vida me devuelve con creces. Todo el amor que he brindado.
Pues eres tú quién me atiende y me ayuda, querido hijo del alma.
Tu hermano ya formado. Sigue el camino recto trazado.
Los valores ya están sembrados.
Hoy miro sus frutos con alegría y digo: Gracias Dios mío,
por darme estos hijos adorados.
Hijo pequeño,
Tú sigue los consejos de tu padre y tu madre
y te irá bien en todo.
Sé valiente en el camino de la vida. Ama a tu prójimo.
Respeta a tus maestros. Y sobre todo sé agradecido con Dios
Porque él me dio la vida,
para poder regalártela yo a ti también.
Tú y tu hermano mayor. Son mi orgullo, mi prenda.
Mi medalla más grande.
Mi diploma brillante.
Te amo, Moisés.
Tu madre, que te quiere tanto.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados-copyright ©
Última edición por un moderador: