Liliana Garcia
Poeta recién llegado
¿Qué crees mi niño de tu historia perdida?
¿Dónde este corazón si aun tienes vida?
¿Cuál fue tu destino en esa noche sombría?
Que desgarro mi alma y termino mi vida.
Recuerdo tu rostro sufriente con migo
Abrasados muy fuerte en ese oscuro presidio
Ahogando tú llanto tembloroso de miedo.
Aferrado a mis pechos sangrantes y vacíos.
Fuiste en mi vientre carne de martirio
Soporto tu cuerpito escarnios y castigos
No pudieron mis brazos, exhaustos vencidos
Retenerte a mi lado como hubiese querido
Te marchaste en manos del verdugo maldito
En medio de mis suplicas ruegos y gritos.
¿Qué crees mi niño de tu historia perdida?
Fuiste de mi carne arrancada desnudo
Fuiste arrojado sin pasado al mundo
Fuiste el trofeo de una guerra perdida
Que partió las almas los sueños y las vidas
Que recuerde tu piel el amor y no el abismo
Recuerde que mis lágrimas fueron tu primer bautismo
No olvide la sangre que corre en tu pecho
No olviden tus huesos, de que están hechos
Eres de mi historia el ultimo capitulo
Que hoy sin un final camina contigo
No olvides que te aguardan blancos pañuelos
Con ojos sombríos, ansiosos e inquieto
Si entonces te vieras reflejados en ellos
Susúrrale en su oído, abuela he vuelto.
El poema, Carta del cielo a un niño perdido, está inspirado en Abuelas de Plaza de Mayo, movimiento que brega por recuperar los niños desaparecidos durante la ultima dictadura militar Argentina.
¿Dónde este corazón si aun tienes vida?
¿Cuál fue tu destino en esa noche sombría?
Que desgarro mi alma y termino mi vida.
Recuerdo tu rostro sufriente con migo
Abrasados muy fuerte en ese oscuro presidio
Ahogando tú llanto tembloroso de miedo.
Aferrado a mis pechos sangrantes y vacíos.
Fuiste en mi vientre carne de martirio
Soporto tu cuerpito escarnios y castigos
No pudieron mis brazos, exhaustos vencidos
Retenerte a mi lado como hubiese querido
Te marchaste en manos del verdugo maldito
En medio de mis suplicas ruegos y gritos.
¿Qué crees mi niño de tu historia perdida?
Fuiste de mi carne arrancada desnudo
Fuiste arrojado sin pasado al mundo
Fuiste el trofeo de una guerra perdida
Que partió las almas los sueños y las vidas
Que recuerde tu piel el amor y no el abismo
Recuerde que mis lágrimas fueron tu primer bautismo
No olvide la sangre que corre en tu pecho
No olviden tus huesos, de que están hechos
Eres de mi historia el ultimo capitulo
Que hoy sin un final camina contigo
No olvides que te aguardan blancos pañuelos
Con ojos sombríos, ansiosos e inquieto
Si entonces te vieras reflejados en ellos
Susúrrale en su oído, abuela he vuelto.
El poema, Carta del cielo a un niño perdido, está inspirado en Abuelas de Plaza de Mayo, movimiento que brega por recuperar los niños desaparecidos durante la ultima dictadura militar Argentina.
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