pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amado mío, te escribo
lo que el corazón a decir no se ha atrevido.
Te siento tan distante
en tus pensamientos atrapado.
¿Quién te aleja de mi lado?
¡nadie!
me lo dices con firmeza más de eso
no tengo certeza.
Muchas veces te observo ensimismado
como en otro tiempo
o universo
tu cuerpo anida en mi cama
tu mente de mi lado ausente.
Besos rutinarios con sabor a costumbre me obsequias a diario.
En la piel tus manos de fuego pasean gélidas sin intensa devoción.
Palabras de amor han perdido melodía
hoy me suenan a mentira.
Con desconsuelo te veo dormir y siento como me invade la tristeza.
Acurrucándome en tus brazos recito a Dios mi ruego...¡qué vuelva a mí!.
Que su sentir vuelva a fluir en mi regazo
y que su alma
sea cristalina nuevamente
bajo mis brazos.
lo que el corazón a decir no se ha atrevido.
Te siento tan distante
en tus pensamientos atrapado.
¿Quién te aleja de mi lado?
¡nadie!
me lo dices con firmeza más de eso
no tengo certeza.
Muchas veces te observo ensimismado
como en otro tiempo
o universo
tu cuerpo anida en mi cama
tu mente de mi lado ausente.
Besos rutinarios con sabor a costumbre me obsequias a diario.
En la piel tus manos de fuego pasean gélidas sin intensa devoción.
Palabras de amor han perdido melodía
hoy me suenan a mentira.
Con desconsuelo te veo dormir y siento como me invade la tristeza.
Acurrucándome en tus brazos recito a Dios mi ruego...¡qué vuelva a mí!.
Que su sentir vuelva a fluir en mi regazo
y que su alma
sea cristalina nuevamente
bajo mis brazos.