La tengo que dejar morir,
es mi única forma de sobrevivir,
como monje oscuro del desierto-
guindar las campanas,
salir del sufrimiento.
Es mi obstinación,
la cual me hace entregar la carta,
Carta Negra de muerte,
color de fría esperanza.
Duele saber lo que le haré
a mi indecisa enamorada,
cual viuda negra
entre las rocas,
mutilando a mi amada.
Ella era la única mortal,
que me posee como a Cristo-
con su mente jovial.
Me crucifica solo
para verme renacer,
y de entre las cenizas verme
una y otra vez caer.
Tengo que mandar la Carta negra,
o en su amor infinito morir.
Es decisión de años tormentosos;
de muñecos de madera,
de títeres de lana,
de circos, con una ruidosa campana.
Una y otra vez
a ella se lo diré-
te tengo que dejar morir,
para yo poder nacer.
es mi única forma de sobrevivir,
como monje oscuro del desierto-
guindar las campanas,
salir del sufrimiento.
Es mi obstinación,
la cual me hace entregar la carta,
Carta Negra de muerte,
color de fría esperanza.
Duele saber lo que le haré
a mi indecisa enamorada,
cual viuda negra
entre las rocas,
mutilando a mi amada.
Ella era la única mortal,
que me posee como a Cristo-
con su mente jovial.
Me crucifica solo
para verme renacer,
y de entre las cenizas verme
una y otra vez caer.
Tengo que mandar la Carta negra,
o en su amor infinito morir.
Es decisión de años tormentosos;
de muñecos de madera,
de títeres de lana,
de circos, con una ruidosa campana.
Una y otra vez
a ella se lo diré-
te tengo que dejar morir,
para yo poder nacer.