alfredo ajo gonzalez
Poeta fiel al portal
En qué lugar perdidos anduvimos
que hoy no nos podemos encontrar,
íbamos juntos y ahora no estás,
íbamos juntos hijo, creí
yo sólo, que no lo creyó la mar.
Desde entonces no he vuelto a nadar.
Tienes de mí mi nombre,
yo de ti una espera sin final.
Desde entonces no manan las lágrimas,
que estas lágrimas son de hielo y sal
no las soporta ningún lagrimal.
Secas las fuentes miran al cielo,
que está azul, azul e infernal.
Se agrieta mi existencia sólo en ti
original. Vuelve, vuelve heredero
varonil de pasiones sangrantes,
difíciles, difíciles cauces
lo sé ,fui hijo primero que padre,
y en los dos papeles también primero
en equivocarme.
Una nube muy negra sonríe
en alguna parte. Yo la pienso
para calmarme y de hombre a hombre
te diré (yo de hombre a hombre
nada puedo decirte mi niño,
mi niño siempre ¿comprendes?).
que hoy no nos podemos encontrar,
íbamos juntos y ahora no estás,
íbamos juntos hijo, creí
yo sólo, que no lo creyó la mar.
Desde entonces no he vuelto a nadar.
Tienes de mí mi nombre,
yo de ti una espera sin final.
Desde entonces no manan las lágrimas,
que estas lágrimas son de hielo y sal
no las soporta ningún lagrimal.
Secas las fuentes miran al cielo,
que está azul, azul e infernal.
Se agrieta mi existencia sólo en ti
original. Vuelve, vuelve heredero
varonil de pasiones sangrantes,
difíciles, difíciles cauces
lo sé ,fui hijo primero que padre,
y en los dos papeles también primero
en equivocarme.
Una nube muy negra sonríe
en alguna parte. Yo la pienso
para calmarme y de hombre a hombre
te diré (yo de hombre a hombre
nada puedo decirte mi niño,
mi niño siempre ¿comprendes?).
Última edición: