Maikamon
Poeta recién llegado
(
dulce encuentro con el Alzheimer, o la ternura a secas)
I
Qué tengo yo
que mi amistad procuras,
¡qué tengo, mi vida
que quisieras imitar!
Qué puedo contener
si mi valor no aguanta
y, tantas veces, me dejo derrotar.
Tú eres la amiga, y es
que te siento cerca,
siento tu alma,
la misma que la mía, llorar.
Tan lejos tienes tu risa ingenua
que
sólo por traértela
me calzo para andar.
Qué tengo yo, que mi cariño anhelas,
¡qué humanos lazos
quieres dibujar
!
si cuando busco, voy por senda incierta
y, cuando llamo
encuentro soledad.
Tú eres amparo para mis pies cansados,
eres el árbol
a cuya sombra meditar.
Soy bien consciente
de que
ya no eres como antes;
pero tus ojos me gritan: `¡quiero amar!´.
Qué tengo yo, y qué esperanza llevas
de hacerme pobre,
sin materia que alcanzar.
¡Qué extraño modo es éste de fundirnos
y empatizar descalzos
sin necesidad de hablar!
Tú eres el alba, y el ocaso a veces,
la flor marchita
que nadie quiso contemplar.
No cejaré en llamarte por tu nombre
cuando el invierno
tus huellas
llegue a borrar.
II
Qué tienes tú, que a tu lado encuentro
¡lo que muchos quisieran encontrar!
Qué anhelo incierto
llevas a mi alma,
si en cada olvido
te cuesta regresar.
Yo soy aquel, acompañante que se deja
seguir acompañando
en busca de verdad,
reír
cuando de cerca siente un río,
callar
cuando las aguas
no se dejan arrastrar.
Qué tienes tú, si en este mundo loco
los sordos
¡ no se dejan gobernar!
Qué tienes tú, ya ser maduro y viejo
que fiel, tu espíritu
no desea marchar.
Yo, sólo imploro
comprender tus razones,
o acoger el misterio de tu amor y libertad.
Respetar el ritmo que necesitas
y
cogerte en brazos,
cuando ya no puedas más.
Qué tienes tú, que el día se resuelve
¡a ser la antorcha
donde poder apoyar
!
un largo desfile, de horas y minutos
que tu semblante refleja
nada más entrar.
Yo, permíteme, amiga
soy un poco de hierba fresca
donde en silencio
poderte recostar.
¡Soy tan feliz
cuando te encuentro en ella que
ni siquiera el cansancio me impide contemplar!
Querida compañera
querida Eusebia.
Autor: Maika Mora
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