Carta prevista de amor y altanería

Dadá

Poeta recién llegado
Se nace como un buenos días y el correo no llega
porque el cartero es la fracción que divide el tiempo
entre te quiero y no,
porque tu sabes, está el orgullo,
la profesión milenaria de hombre mordiendo lagrima,
entonces no te ausentas e impalpable te beso,
te coloco tildes debajo de la boca
y te manufacturo con premisa
permiso abajo.

Es esto y la ansiedad, amor,
no tenerte, digamos, de costado al frenesí,
a este inmerso descontrol de mi sangre de alarido,
un garabato apenas, imagen siniestra y no estas,
que dos semanas, ¡Al diablo!
puteo los almacenes del sentido
y que no se enteren las vecinas
por qué se desborda en Zaragoza un río de flores en pos a mi deidad.

Para saber si te aviso o no este estado pusilánime de melancolía transgredida
basta deshacerme de mi rostro que aunque no lo veas da reparo en ti
ahora que se aparenta como una cigarra,
basta echar atrás romanticismos y vertirte fríamente por los canales de mi memoria,
que ven que no vienes, que vienes a los que no ven
y vente que vienen los que ven que no vienes que van y vienen,
la sombra o el prefacio,
y mi altanería es tanta que me guardo pulcramente los mandamientos
y callo,
el celular no da melodía a tu distancia,
la célula que te hilvana no es mas que el prodigio de una tarde de amoríos con la ventana
y la vista vuelta del pasado.

Queda decir un mal poema,
desenvainar una triste canción,
rayar una luna con los vestigios que quedaron de tus colores
y debatirme la gloria o el terror de un sentimiento despolvado de vacíos.

Es esto y tu huella digital en mi abdomen,
es esto y el camino literal que nos bifurca,
es esto y lo que no sé que venga,
esto es que vamos quedándonos de a cuerpos
y tu cuello de medida teatral
no da muerte a lo que ya se va nombrando tragedia.

Naces como un café a los fríos recalentados
y vas y te consumes como un silencio de mi eco,
dime que ahí estas y ven por mí,
dime que yo estoy
con la letra
y la central de postales,
haz que esto sea fácil
en el manicomio que se vuelve tu ojo de un retrato,
que se inundó la calle
por un lenguaje analfabeto de gestos y torceduras
y que te extraño
aquí
en el corazón de la incertidumbre.



Jorge Von Düben​
 
Dadá;1598479 dijo:
Es esto y la ansiedad, amor,
no tenerte, digamos, de costado al frenesí,

a este inmerso descontrol de mi sangre de alarido,
un garabato apenas, imagen siniestra y no estas,




Para saber si te aviso o no este estado pusilánime de melancolía transgredida
basta deshacerme de mi rostro que aunque no lo veas da reparo en ti
ahora que se aparenta como una cigarra,
basta echar atrás romanticismos y vertirte fríamente por los canales de mi memoria,
que ven que no vienes, que vienes a los que no ven
y vente que vienen los que ven que no vienes que van y vienen,
la sombra o el prefacio,
y mi altanería es tanta que me guardo pulcramente los mandamientos
y callo,
el celular no da melodía a tu distancia,
la célula que te hilvana no es mas que el prodigio de una tarde de amoríos con la ventana
y la vista vuelta del pasado.






Jorge Von Düben​


Ah sí.
es esa parte la que me movió en sí.

Generoso. Contenta de leer. Saludos
 
Dadá;1598479 dijo:
Se nace como un buenos días y el correo no llega
porque el cartero es la fracción que divide el tiempo
entre te quiero y no,
porque tu sabes, está el orgullo,
la profesión milenaria de hombre mordiendo lagrima,
entonces no te ausentas e impalpable te beso,
te coloco tildes debajo de la boca
y te manufacturo con premisa
permiso abajo.

Es esto y la ansiedad, amor,
no tenerte, digamos, de costado al frenesí,
a este inmerso descontrol de mi sangre de alarido,
un garabato apenas, imagen siniestra y no estas,
que dos semanas, ¡Al diablo!
puteo los almacenes del sentido
y que no se enteren las vecinas
por qué se desborda en Zaragoza un río de flores en pos a mi deidad.

Para saber si te aviso o no este estado pusilánime de melancolía transgredida
basta deshacerme de mi rostro que aunque no lo veas da reparo en ti
ahora que se aparenta como una cigarra,
basta echar atrás romanticismos y vertirte fríamente por los canales de mi memoria,
que ven que no vienes, que vienes a los que no ven
y vente que vienen los que ven que no vienes que van y vienen,
la sombra o el prefacio,
y mi altanería es tanta que me guardo pulcramente los mandamientos
y callo,
el celular no da melodía a tu distancia,
la célula que te hilvana no es mas que el prodigio de una tarde de amoríos con la ventana
y la vista vuelta del pasado.

Queda decir un mal poema,
desenvainar una triste canción,
rayar una luna con los vestigios que quedaron de tus colores
y debatirme la gloria o el terror de un sentimiento despolvado de vacíos.

Es esto y tu huella digital en mi abdomen,
es esto y el camino literal que nos bifurca,
es esto y lo que no sé que venga,
esto es que vamos quedándonos de a cuerpos
y tu cuello de medida teatral
no da muerte a lo que ya se va nombrando tragedia.

Naces como un café a los fríos recalentados
y vas y te consumes como un silencio de mi eco,
dime que ahí estas y ven por mí,
dime que yo estoy
con la letra
y la central de postales,
haz que esto sea fácil
en el manicomio que se vuelve tu ojo de un retrato,
que se inundó la calle
por un lenguaje analfabeto de gestos y torceduras
y que te extraño
aquí
en el corazón de la incertidumbre.



Jorge Von Düben​

Te extraño ...
 

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