Jerry lee lewis
Poeta recién llegado
Aún persiste en su rezo este ateo,
para herir el cielo con la flecha de su silencio,
estremeciendo el silbido del eco,
para que oigas las palabras que no te dijo
Llorando hojas secas en ríos de plata
Deshoja la flor marchita de tu recuerdo,
queriendo cambiar todo y nada,
por volver a sentir el más infantil de tus besos
Le gustaría contarte tantas cosas,
compartir de nuevo el crepúsculo hermoso,
sembrar la tierra con vuestros sueños rotos,
volver a llenar de sus besos tu fresca boca
A pesar del dolor de la eterna distancia,
permanecerá de pie bajo la luna mística
soñando con los ojos abiertos
Como quien pasa las hojas de un libro sin leerlo
Deseando encontrar luz detrás de las estrellas
para iluminar el infinito abismo de la nada,
donde descansan los héroes sin lápida,
donde todas las calaberas son blancas
para herir el cielo con la flecha de su silencio,
estremeciendo el silbido del eco,
para que oigas las palabras que no te dijo
Llorando hojas secas en ríos de plata
Deshoja la flor marchita de tu recuerdo,
queriendo cambiar todo y nada,
por volver a sentir el más infantil de tus besos
Le gustaría contarte tantas cosas,
compartir de nuevo el crepúsculo hermoso,
sembrar la tierra con vuestros sueños rotos,
volver a llenar de sus besos tu fresca boca
A pesar del dolor de la eterna distancia,
permanecerá de pie bajo la luna mística
soñando con los ojos abiertos
Como quien pasa las hojas de un libro sin leerlo
Deseando encontrar luz detrás de las estrellas
para iluminar el infinito abismo de la nada,
donde descansan los héroes sin lápida,
donde todas las calaberas son blancas