Nada debo decirle: me conoce, sabe como pienso, actuó y siento. ¿ Para qué derrochar las palabras? ¿ Para que malgastar las energias? Si sabes como soy... conoces toda mi existencia y sabes cual es mi esencia. Debo despedirme, es momento de partir... debo dejarte ir.
¿ Porqué preguntas? Lo sabes muy bien... Pensamos de modo diferente y no quiero por eso perderme en tu presente: un presente de engaños, de juegos macabros, que intoxican mi cabeza. Necesito claridad y alejarme de esa densa oscuridad que provocas en mi
Las palabras se emudecen, los escritos solo desaparecen; la acción nunca estuvo presente y fue la falta de iniciativa la que empalideció mi vida.
Siempre fue el hablar el que domino esta relación. Miles de promesas fueron lanzadas al azar, solo para calmar mi constante quejar. Pero nunca fueron verdaderas, nunca fueron tomadas en cuenta. Eran palabras vacias, eran palabras sin vida.
Y fueron esas palabras las que enveneraron a mi pobre corazón. Las escuchaba y se alimentaba de la esperanza de volver a sentirte, de volver real lo imaginario, lo imagino día tras día. Era la esperanza de volver a sentirse vivo. Era añorar lo divino.
Pero la vida no siempre resulta como uno lo espera, aparece la frustación y la terrible desolacion de ser engañado. El dolor apareció en mí y a causa de tus palabras vacías se apoderó... de mi iluso corazón.
¡Es una realidad que acepto! pero no acepto que tú sigas intentando lastimarme solo por despecho; solo por capricho o por un placer retorcido. Llegó el momento de matarte, de despreciarte lo suficiente para despojarte de mi alma. Debo matar todo aquello que siento por ti, para creer que luego de un tiempo podré volver a ser feliz...
¿ podré sin ti?
¿ Porqué preguntas? Lo sabes muy bien... Pensamos de modo diferente y no quiero por eso perderme en tu presente: un presente de engaños, de juegos macabros, que intoxican mi cabeza. Necesito claridad y alejarme de esa densa oscuridad que provocas en mi
Las palabras se emudecen, los escritos solo desaparecen; la acción nunca estuvo presente y fue la falta de iniciativa la que empalideció mi vida.
Siempre fue el hablar el que domino esta relación. Miles de promesas fueron lanzadas al azar, solo para calmar mi constante quejar. Pero nunca fueron verdaderas, nunca fueron tomadas en cuenta. Eran palabras vacias, eran palabras sin vida.
Y fueron esas palabras las que enveneraron a mi pobre corazón. Las escuchaba y se alimentaba de la esperanza de volver a sentirte, de volver real lo imaginario, lo imagino día tras día. Era la esperanza de volver a sentirse vivo. Era añorar lo divino.
Pero la vida no siempre resulta como uno lo espera, aparece la frustación y la terrible desolacion de ser engañado. El dolor apareció en mí y a causa de tus palabras vacías se apoderó... de mi iluso corazón.
¡Es una realidad que acepto! pero no acepto que tú sigas intentando lastimarme solo por despecho; solo por capricho o por un placer retorcido. Llegó el momento de matarte, de despreciarte lo suficiente para despojarte de mi alma. Debo matar todo aquello que siento por ti, para creer que luego de un tiempo podré volver a ser feliz...
¿ podré sin ti?
::tristeza y amor siempre van de la mano
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