Te leo
Y en cada nota de violín añejo
un suspiro me apreta la garganta.
Aquel sueño, una copa de vino
y unos versos de escritorio.
La leyenda de las rocas de tu pecho, siguen recorriendo mis parajes transparentes y te bebo en cada verso como siempre.
Te leo y los árboles de esta tierra mía, se expanden como si fueran abrazos tuyos, te leo porque necesito saberte cerca.
Hay un espacio de mi memoria en el que habitas y como un niño de rodillas que reza a la luna, me despido en estos versos de lluvia.
Y en cada nota de violín añejo
un suspiro me apreta la garganta.
Aquel sueño, una copa de vino
y unos versos de escritorio.
La leyenda de las rocas de tu pecho, siguen recorriendo mis parajes transparentes y te bebo en cada verso como siempre.
Te leo y los árboles de esta tierra mía, se expanden como si fueran abrazos tuyos, te leo porque necesito saberte cerca.
Hay un espacio de mi memoria en el que habitas y como un niño de rodillas que reza a la luna, me despido en estos versos de lluvia.