Luis Albert
Poeta recién llegado
Le quiero Marcela,
hasta donde nuestros pensamientos no alcanzan entender,
hasta donde se pierde la razón,
hasta donde incluso los sueños no logran llegar,
es más,
yo no tengo real conciencia de cuanto hay en este loco corazón,
¿pero para que preocuparme por eso?,
tengo que quererle,
este corazón que le pertenece me lo pide,
a gritos me lo pide,
golpeando en mi pecho me lo pide,
y yo,
sin vacilación alguna,
sin fuerza de voluntad,
gustosamente lo hago,
es bello quererle así de esta manera,
me da vida este amor por usted,
me da sueños he ilusiones,
aunque nunca esté conmigo,
soy un loco y si no amo como un loco sería como no haber vivido
hasta donde nuestros pensamientos no alcanzan entender,
hasta donde se pierde la razón,
hasta donde incluso los sueños no logran llegar,
es más,
yo no tengo real conciencia de cuanto hay en este loco corazón,
¿pero para que preocuparme por eso?,
tengo que quererle,
este corazón que le pertenece me lo pide,
a gritos me lo pide,
golpeando en mi pecho me lo pide,
y yo,
sin vacilación alguna,
sin fuerza de voluntad,
gustosamente lo hago,
es bello quererle así de esta manera,
me da vida este amor por usted,
me da sueños he ilusiones,
aunque nunca esté conmigo,
soy un loco y si no amo como un loco sería como no haber vivido