marquelo
Negrito villero
Amo la sabiduría
de la hierba
el replegar de la frente
sobre el aviso de tenerte
la soledad se arrastra
como el corredor
que
dejando atrás su espalda
ve goteando aún su lágrima
en el ardor desesperado de la tierra.
Lo cierto es que
aún bebiéndote
no alcanzó la frescura
que da la emoción del verde
presentada por tus manos/
Hay algo más en ti
que resbala
que anima en lo invisible
y no lo alcanzo/
Así como el viento desenvaina
la única Luz que persiguen
los trenes
Tu mirada de pajar
invita al fuego de mis labios
y la infinita fortuna de la flor
cae
en esa carne tuya
donde melodian las promesas.
Te veo por las noches
y recojo tus formas hasta la mañana
en que el mar alzado
celebra con su espuma
la llegada de tu nombre a sus orillas.