Sinuhé
Poeta adicto al portal
I
Tendrías que enseñarme a robarte la sonrisa.
Tendrías dos razones más para amarte, necesitar tu paz.
Quizás la bahía ayer era tu mano, así te sientes.
Tendría que aprender el nocturno secreto de la sangre escarlata,
en mis aguaceros inmensos.
Descubrir que vienes de doradas laderas, tu piedad,
acaso, de la blanca duna y mi desierto en tu alma.
Tendrías que inventar las líneas, el sideral ocaso;
aquietarme de nuevo entre tus brazos.
Tendrías, que llevarme contigo y me cruces la calle,
a enseñarme las cosas, redimirme de lo extraño.
II
El largo cabello, mojado cae en cascada de tu estatura, a la mía.
De mi sombra y tu luz, somos los mismos.
Es tu hálito de vida en mí, recuerda el día;
de hace ya tantos años
y me lleves de la angustia.
III
Tendrías, que perdonar de nuevo, la torpeza de mis manos.
Regresar, a la casa primera;
la de tu vida en mi vida.
La de mi amor en tu amor, madre;
la más pequeña.
......
.....
....
...
..
.
Tendrías que enseñarme a robarte la sonrisa.
Tendrías dos razones más para amarte, necesitar tu paz.
Quizás la bahía ayer era tu mano, así te sientes.
Tendría que aprender el nocturno secreto de la sangre escarlata,
en mis aguaceros inmensos.
Descubrir que vienes de doradas laderas, tu piedad,
acaso, de la blanca duna y mi desierto en tu alma.
Tendrías que inventar las líneas, el sideral ocaso;
aquietarme de nuevo entre tus brazos.
Tendrías, que llevarme contigo y me cruces la calle,
a enseñarme las cosas, redimirme de lo extraño.
II
El largo cabello, mojado cae en cascada de tu estatura, a la mía.
De mi sombra y tu luz, somos los mismos.
Es tu hálito de vida en mí, recuerda el día;
de hace ya tantos años
y me lleves de la angustia.
III
Tendrías, que perdonar de nuevo, la torpeza de mis manos.
Regresar, a la casa primera;
la de tu vida en mi vida.
La de mi amor en tu amor, madre;
la más pequeña.
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