lupideeloop
Poeta recién llegado
La casa quemada,
pavesas aún se alzan en el aire oscuro
y se apagan en cuanto
rozan las estrellas gélidas.
El zaguán está
ya sombrío para siempre.
El fuego ha roído las paredes
y por anchos bocados
entra el yerto frío de la noche
y las alimañas y la ruina,
y se escapa la esperanza,
algunos recuerdos otrora
mentados imborrables
y el calor de un corazón
que apenas bombea ya casi.
Yo yago sobre un lecho de ceniza,
el torso quebrado.
Y sobre mi, alumbrando
el espanto de mi mirada,
la luna que se cuela por el tejado roto
y me cubre en un último abrazo
de luz pálida y de helado silencio.
-José M. Paramos Veiga.
pavesas aún se alzan en el aire oscuro
y se apagan en cuanto
rozan las estrellas gélidas.
El zaguán está
ya sombrío para siempre.
El fuego ha roído las paredes
y por anchos bocados
entra el yerto frío de la noche
y las alimañas y la ruina,
y se escapa la esperanza,
algunos recuerdos otrora
mentados imborrables
y el calor de un corazón
que apenas bombea ya casi.
Yo yago sobre un lecho de ceniza,
el torso quebrado.
Y sobre mi, alumbrando
el espanto de mi mirada,
la luna que se cuela por el tejado roto
y me cubre en un último abrazo
de luz pálida y de helado silencio.
-José M. Paramos Veiga.