El día que te casaste un contrato se firmó,
entre el hombre que tú amabas y con el que a ti te amó;
hoy desfilan por tu vida los días ya sin razón,
porque tú vives casada, casada y sin amor.
Esa lánguida mirada que da tus preciosos ojos,
me cuentan de tus enojos, tu desesperación.
De un jardín infértil que ya no da retoños,
te sientes tú cautiva y ser muy bella flor.
Déjalo que se vaya que para amarte estoy yo,
y le brindaré alegría a tu amante corazón..
Verás florecer tu vida como un árbol que secó,
y encontró a un jardinero que a retoñar le ayudó.
Olvídate del pasado y aprende a sobrevivir,
has como el ave fénix que volvió a resurgir;
de las tristezas y penas échalas al zafacón;
porque a la larga o la corta acaban con nuestro amor.
Aquí están mis manos mis hombros, tan sólo esperan por ti,
voy a ayudarte a salir de esa cruz que tú has cargado;
respiraras amor cuando ya estés a mi lado,
porque los dos nos amamos y eso nunca tendrá fin.