Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Casi es invierno y parece que no te acuerdas
Sé un poco noche, siéntete incompleta, que el crespo invernal
me separa de ti Parece que no te acuerdas,
que nos entrevistaba la ausencia a cuentagotas,
que te hiciste suspiro lejano, que se apolillo el encanto.
Yo me hice de sal, en mi boca cabalgaban nostalgias
casi inciertas Cruzaban por mi memoria como un barco
tus recuerdos, sin detenerse, sin que hicieran conciencia
de que te habías marchado.
Procuro ser mejor de piedra, para no ser golpeado
por el sentimiento que galopa por una ciénaga
barroca, que antes fue manantial, que fue libro
y ahora sus páginas cicatrizan por el linaje
de unas manos que bien me aman.
¡Pregonar quisiera! Que soy sobreviviente de lo que grito,
que me refugio en unos brazos frondosos
de porcelana grácil, tienen esa elegancia que el amor brinda,
me encarcelan cuando la luna parece lámpara
y me causa sosiego.
Yo me hice de sal pero ya no tengo intimidad
con la tristeza de antaño, me hice pájaro de tus sienes,
me confundí con ese fantasma fosforescente
Era el sol, un delfín que se iza en la añoranza
tan tortuosa que a veces me derriba.
Casi es invierno y parece que no te acuerdas
que nos entrevistaba la ausencia a cuentagotas.
Sé un poco noche, siéntete incompleta, que el crespo invernal
me separa de ti Parece que no te acuerdas,
que nos entrevistaba la ausencia a cuentagotas,
que te hiciste suspiro lejano, que se apolillo el encanto.
Yo me hice de sal, en mi boca cabalgaban nostalgias
casi inciertas Cruzaban por mi memoria como un barco
tus recuerdos, sin detenerse, sin que hicieran conciencia
de que te habías marchado.
Procuro ser mejor de piedra, para no ser golpeado
por el sentimiento que galopa por una ciénaga
barroca, que antes fue manantial, que fue libro
y ahora sus páginas cicatrizan por el linaje
de unas manos que bien me aman.
¡Pregonar quisiera! Que soy sobreviviente de lo que grito,
que me refugio en unos brazos frondosos
de porcelana grácil, tienen esa elegancia que el amor brinda,
me encarcelan cuando la luna parece lámpara
y me causa sosiego.
Yo me hice de sal pero ya no tengo intimidad
con la tristeza de antaño, me hice pájaro de tus sienes,
me confundí con ese fantasma fosforescente
Era el sol, un delfín que se iza en la añoranza
tan tortuosa que a veces me derriba.
Casi es invierno y parece que no te acuerdas
que nos entrevistaba la ausencia a cuentagotas.
::::