Un beso en tu frente...
suave, amistoso, consuelo.
Un guiño repetido...
dulce, necesario, despedida.
En tu lecho final,
temiendo tu ultima exalación,
siendo parte del amor que te rodeaba,
sintiendo el inevitable destino.
Tu fuerza,
menguaba a ojos que no te conocieran.
Tus palabras,
inentendibles para aquel que no te vivio.
Pero no fue asi,
no es asi como lo recuerdo.
Tu fuerza era otra:
Consolando a la mujer que amaste de su inminente perdida,
dejando el peso de tu cuerpo en brazos de tu primogenito,
y mirandome para prometerme la eternidad de tu amor.
Tus palabras eran otras:
Haciendo broma con tus muecas,
agarrando nuestras manos con el poder de tu caricia,
y dejando un legado lleno de ejemplo en nuestros pechos.
La vida es injusta si,
tu perdida es irremplazable si,
tu consejo falta en cada paso desde entonces...
Pero tu sigues aqui,
en cada tecla que pulso,
en cada soneto que creo,
en cada beso que doy,
y en cada lagrima que suspiro.
Te quiero Papa.
Perdona el tardar tanto en escribirte.
suave, amistoso, consuelo.
Un guiño repetido...
dulce, necesario, despedida.
En tu lecho final,
temiendo tu ultima exalación,
siendo parte del amor que te rodeaba,
sintiendo el inevitable destino.
Tu fuerza,
menguaba a ojos que no te conocieran.
Tus palabras,
inentendibles para aquel que no te vivio.
Pero no fue asi,
no es asi como lo recuerdo.
Tu fuerza era otra:
Consolando a la mujer que amaste de su inminente perdida,
dejando el peso de tu cuerpo en brazos de tu primogenito,
y mirandome para prometerme la eternidad de tu amor.
Tus palabras eran otras:
Haciendo broma con tus muecas,
agarrando nuestras manos con el poder de tu caricia,
y dejando un legado lleno de ejemplo en nuestros pechos.
La vida es injusta si,
tu perdida es irremplazable si,
tu consejo falta en cada paso desde entonces...
Pero tu sigues aqui,
en cada tecla que pulso,
en cada soneto que creo,
en cada beso que doy,
y en cada lagrima que suspiro.
Te quiero Papa.
Perdona el tardar tanto en escribirte.