Calimero
Poeta recién llegado
Casimiro escapó
cuando encendían los fogones
y las correas callaban
blandiendo al aire mi dolor.
La hierba purgó su barriga
y mis manos se enfriaron
al tacto del acero
que me separaba de él.
Nuestros cuerpos ausentes,
uno tras del otro, corrían.
A Casimiro quería coger
una mañana de invierno,
con sus jardines
y paredes lisas
blanqueadas por la cal.
Si más allá hubiera vida,
lo sabe Casimiro: el gato
que ahora nubla mi vista
cansada por el recuerdo.
cuando encendían los fogones
y las correas callaban
blandiendo al aire mi dolor.
La hierba purgó su barriga
y mis manos se enfriaron
al tacto del acero
que me separaba de él.
Nuestros cuerpos ausentes,
uno tras del otro, corrían.
A Casimiro quería coger
una mañana de invierno,
con sus jardines
y paredes lisas
blanqueadas por la cal.
Si más allá hubiera vida,
lo sabe Casimiro: el gato
que ahora nubla mi vista
cansada por el recuerdo.
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