FERNANDO ROMERO MARTINEZ
Poeta recién llegado
Veo tu rostro mientras caigo despacio,
huelo tu sombra que invade mi espacio,
lentamente tocando fondo.
Veo mi pasado y no encuentro destino ,
el grito de tu alma que sentencia tu mirada
al camino del paraiso, oigo tu risa que
soyosa mi vida;
clemencia, oh!! clemencia.
Te supo dulce la venganza,
mas amarga la esperanza,
a tu lado me induces al sometimiento.
Que cruel es el pensamiento y que bello
el resplandor de la sangre que fluye de heridas,
heridas punsantes, con un final espeluznante,
pierdete en mi sombra y tragate mis lagrimas,
dulce y amargo ala vez.
No veo la hora de tu llegada,
caigo al vacio donde el principio es el fin,
percivo tu mirada y sacio el terror de tu llegada.
No, mas, sentencia de mi vida y destierra mi alma,
a que pruebe el sabor de la soledad; a que
huela el sacrificio y precencie mi muerte.
huelo tu sombra que invade mi espacio,
lentamente tocando fondo.
Veo mi pasado y no encuentro destino ,
el grito de tu alma que sentencia tu mirada
al camino del paraiso, oigo tu risa que
soyosa mi vida;
clemencia, oh!! clemencia.
Te supo dulce la venganza,
mas amarga la esperanza,
a tu lado me induces al sometimiento.
Que cruel es el pensamiento y que bello
el resplandor de la sangre que fluye de heridas,
heridas punsantes, con un final espeluznante,
pierdete en mi sombra y tragate mis lagrimas,
dulce y amargo ala vez.
No veo la hora de tu llegada,
caigo al vacio donde el principio es el fin,
percivo tu mirada y sacio el terror de tu llegada.
No, mas, sentencia de mi vida y destierra mi alma,
a que pruebe el sabor de la soledad; a que
huela el sacrificio y precencie mi muerte.
"Lagrimas de sangre derramadas por vosotros".