Sergio Palacios Oliva
Poeta recién llegado
Castillos de arena
Historia de amor desgarrada
por voraces cuervos encarnados en años.
Los abrazos que me diste antaño
yacen en una playa en calma.
Cuando el murmullo de su tácita marea
se devaste en la orilla de mis sentidos
sabré que entre la olas te recreas,
y que de la arena levantaste castillos.
Que rompiste murallas de roca y lava
con el pulso constante de tu serena alma.
Caíste en abismos de amaneceres sin tregua,
crepúsculos en los que tu mirada de plata
era del cielo la estrella más bella.
La luna no brilla con la llegada del alba,
pero tu incesante fragancia y entrega
iluminó la noche más oscura y negra.
Te seguí hasta bohemios parajes
a través de senderos definidos por tus pasos.
Te lo explico en el retórico lenguaje
que me enseñaron mis tenues manos.
Te esfumaste entre polvo y densa bruma
cual ceniza de volcán que volatiza los pastos.
Del anhelo de tus besos forjé mis dudas,
pues todo lo discuto menos el calor de tus labios.
Sergio Palacios Oliva