Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siendo apenas un par de adolescentes
mil veces ese parque recorrimos,
amarnos para siempre prometimos
retando así al destino, irreverentes.
Sin malicia, pecamos de inocentes
creyendo de la vida, saber todo
el tiempo sin tardanza, y con su modo
nos mostró, no ser nada inteligentes.
Y una tarde sin más nos despedimos
haciendo a nuestros sueños mil pedazos
volvernos a mirar, ya no quisimos.
Pensamos en romper así los lazos
sin lograrlo, por mucho que insistimos.
Regresaste, y dormiste entre mis brazos
mil veces ese parque recorrimos,
amarnos para siempre prometimos
retando así al destino, irreverentes.
Sin malicia, pecamos de inocentes
creyendo de la vida, saber todo
el tiempo sin tardanza, y con su modo
nos mostró, no ser nada inteligentes.
Y una tarde sin más nos despedimos
haciendo a nuestros sueños mil pedazos
volvernos a mirar, ya no quisimos.
Pensamos en romper así los lazos
sin lograrlo, por mucho que insistimos.
Regresaste, y dormiste entre mis brazos