errante xilos
Poeta recién llegado
Un cartón soleado es testigo de esos pasos,
los papeles artificialmente vivos por arte del viento,
el polvo despojado de su naturaleza estoica
dispersándose por todas las superficies;
son parte de un todo abigarrado fenomenológicamente...
Los sonidos y los pequeños murmullos,
la guadaña de la premura,
el tiempo como escaso bien,
la desesperación, la indiferencia,
la superficialidad,
la vejez, la miseria,
la juventud y la existencia
ramificada en miradas mortecinas, en gestos...
Las emociones representadas,
los pensamientos amarrados,
las súplicas, las befas,
los necios, los sabios,
elementos que confluyen
entre la basura y la pulcritud...
El vehículo de nuestros sueños,
abandonado en un lugar penoso.
El bullicio silencia,
como ninguna otra magnitud,
todo ese grito gutural que a más no poder
se escapa de nuestro ser desfallecido...
Los días discurren,
como un río sucio y lodoso,
como una verdad harapienta,
como un balazo sin ganas ya de matar...
Y el hombre se hace tierra seca,
mientras el sol espera un poco de reflejo...
Pero los ojos son ahora un espejo negro,
y el cabello una maraña sin diversión...
Ya no hacen falta las uñas,
todo esto es hueso...
Prisión...
los papeles artificialmente vivos por arte del viento,
el polvo despojado de su naturaleza estoica
dispersándose por todas las superficies;
son parte de un todo abigarrado fenomenológicamente...
Los sonidos y los pequeños murmullos,
la guadaña de la premura,
el tiempo como escaso bien,
la desesperación, la indiferencia,
la superficialidad,
la vejez, la miseria,
la juventud y la existencia
ramificada en miradas mortecinas, en gestos...
Las emociones representadas,
los pensamientos amarrados,
las súplicas, las befas,
los necios, los sabios,
elementos que confluyen
entre la basura y la pulcritud...
El vehículo de nuestros sueños,
abandonado en un lugar penoso.
El bullicio silencia,
como ninguna otra magnitud,
todo ese grito gutural que a más no poder
se escapa de nuestro ser desfallecido...
Los días discurren,
como un río sucio y lodoso,
como una verdad harapienta,
como un balazo sin ganas ya de matar...
Y el hombre se hace tierra seca,
mientras el sol espera un poco de reflejo...
Pero los ojos son ahora un espejo negro,
y el cabello una maraña sin diversión...
Ya no hacen falta las uñas,
todo esto es hueso...
Prisión...