Azul de Prusia
Poeta recién llegado
La doncella tomó en sus manos el frasco y lo contempló. Corrió con arrebato hacia la baranda de un antiguo puente que cruzaba un río azul. Furiosa, lo lanzó al río con todas sus fuerzas lo más lejos que pudo, mientras cantaba al viento. El frasco voló por los aires, giraba loco sobre sí mismo, desbocándose de viento más y más, cayendo sin parar, deshilándose en su cristal, sin nada que lo detenga. En la baranda, la doncella seguía en silencio con la mirada el haz de su caída hasta perderlo de vista completamente. Cuando el frasco tocó el fondo duro de ese abismo azul, estrellándose completamente en mil cristales de colores, la doncella fue atravesada por el fragor de esa explosión insoportable. Bajó nuevamente la mirada, buscando el lugar santo de aquella caída necesaria. Sorprendida, incrédula, alzó bruscamente la mirada al Cielo, escuchó el fragor ¡catapum!
Última edición: