Boddah
Poeta recién llegado
A Sammael, 14 de junio de 2014
Es necesario ofrecerle un homenaje
a cada una de tus células que muchos dicen:
eso fue…
Porque alguna vez tuve la oportunidad
de multiplicarme en vez de aniquilarme
De morir de sueño y dormirme en cada esquina,
sobreviviendo…
Alimentándome de ansia, miedos, que sólo tú escuchaste,
Cada lágrima, cada arrepentimiento regaron la semilla
de lo imprevisto.
Siempre estuviste en el mapa, más no tan cerca de mis veintiséis .
Apenas vimos tu acta de defunción en un monitor:
(encorbado, chiquito, diminuto, inerme, incosciente)
Te amamos, te amo.
En vida siempre agradecida
por ser el mejor regalo
que me pudo dar la suerte y la imprudencia.
Diste tu vida para permitirme seguir viva.
Aquí no cabe la dulce parábola de la mujer
que arriesga la propia por dar vida.
Sí. Fuiste una célula enferma, pero eras sólo mío.
El único, de mis entrañas, devorabas mi sangre.
Mis nervios, mi carne, mi comida sin sal y mi insomnio.
Nosostros te vimos, en la pantallita
frente a doctores inhumanos.
Con eso me quedo, con esto me callo, y sigo adelante:
Con un puño de corazón de papel.