Emanuel seydoux
Poeta recién llegado
Juntos somos una maravillosa catástrofe,
un incendio que arde sin fuego ni cenizas,
donde cada beso es la corniza de un vendaval,
de promesas que caen como estrellas rotas,
tan hermosas como efímeras.
Somos la contradicción de un abrazo de lluvia,
el ruido sordo de lo jamás dicho, dos cuerpos naufragando en una marea de silencios,
donde la corriente nos arrastra, al horizonte
o la vorágine del tiempo.
Y en el vaivén de nuestras almas rotas,
donde el caos se transforma en ternura,
amo con la ferocidad de un relámpago,
desafiando al mundo, con el pulso indomable
de nuestros corazones, que resuenan
en el ojo voraz de la tormenta.
un incendio que arde sin fuego ni cenizas,
donde cada beso es la corniza de un vendaval,
de promesas que caen como estrellas rotas,
tan hermosas como efímeras.
Somos la contradicción de un abrazo de lluvia,
el ruido sordo de lo jamás dicho, dos cuerpos naufragando en una marea de silencios,
donde la corriente nos arrastra, al horizonte
o la vorágine del tiempo.
Y en el vaivén de nuestras almas rotas,
donde el caos se transforma en ternura,
amo con la ferocidad de un relámpago,
desafiando al mundo, con el pulso indomable
de nuestros corazones, que resuenan
en el ojo voraz de la tormenta.
E. Seydoux