Catedral de León, maravillosa,
sus dos góticas torres no gemelas
se alzan como agujas, como velas
ante el altar de los cielos,luminosas.
Cristaleras de luces prodigiosas
filtran la luz, del iris centinelas
dibujando en paredes lentejuelas.
Las columnas arácnidas, grandiosas,
una red capilar de asentamiento.
Los pórticos labrados con figuras
del antiguo y del nuevo testamento.
Sobre el pórtico izquierdo, casi a oscuras
cuelga el topo enorme que al cimiento
provocaba derrumbes y fisuras.
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