Franco Harris
Poeta recién llegado
Sí tan solo tuviese catorce lunas menos en mi haber
te perseguiría como lo hacen los girasoles al amanecer
y te contaría como las estrellas en tu rostro hacen estremecer
los latidos que me desconciertan y trato de entender
aunque siendo honesto, tan solo es que los quiero esconder
porque si acaso tuviese catorce lunas menos en mi haber,
no perdería oportunidad para dejarme perder
en el universo de tu mirada donde un lugar especial quisiera tener
ni callaría estas voces que hablan y gritan de placer
cuando tus ojos baten sus preciosas alas de tan fresco reasplandecer
ni cuando tus cabellos de oro iluminan las sombras del ayer.
Así es mi musa de breve y párvula belleza en todo su ser
que me hace desear, en la carrera de la vida, los pasos volver
a aquellos paisajes donde hace catorce lunas le habría podido ofrecer
todo lo que tanto ya me ha formado para juntos aprender
y por más que quisiera, hoy en su alegría no podría comprender
pues el delicado velo de su inocencia que me lleva a enloquecer,
no me atrevo si quiera, a, con el pétalo de una rosa recorrer
y dejar los instintos de la naturaleza, en libertad de florecer,
porqué ya han pasado catorce lunas en las que no le pude reconocer
sino hasta este momento en que su angelica sonrisa no quiero dejar de ver
apelando así a todas mis fuerzas para en este juego cruel no perecer
pues si tan solo a todo este lío ella pudiese corresponder,
lo haría todo porque a mi lado quisiese volar y nunca dejar de crecer.
te perseguiría como lo hacen los girasoles al amanecer
y te contaría como las estrellas en tu rostro hacen estremecer
los latidos que me desconciertan y trato de entender
aunque siendo honesto, tan solo es que los quiero esconder
porque si acaso tuviese catorce lunas menos en mi haber,
no perdería oportunidad para dejarme perder
en el universo de tu mirada donde un lugar especial quisiera tener
ni callaría estas voces que hablan y gritan de placer
cuando tus ojos baten sus preciosas alas de tan fresco reasplandecer
ni cuando tus cabellos de oro iluminan las sombras del ayer.
Así es mi musa de breve y párvula belleza en todo su ser
que me hace desear, en la carrera de la vida, los pasos volver
a aquellos paisajes donde hace catorce lunas le habría podido ofrecer
todo lo que tanto ya me ha formado para juntos aprender
y por más que quisiera, hoy en su alegría no podría comprender
pues el delicado velo de su inocencia que me lleva a enloquecer,
no me atrevo si quiera, a, con el pétalo de una rosa recorrer
y dejar los instintos de la naturaleza, en libertad de florecer,
porqué ya han pasado catorce lunas en las que no le pude reconocer
sino hasta este momento en que su angelica sonrisa no quiero dejar de ver
apelando así a todas mis fuerzas para en este juego cruel no perecer
pues si tan solo a todo este lío ella pudiese corresponder,
lo haría todo porque a mi lado quisiese volar y nunca dejar de crecer.