Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu piel, cabello, aliento y ese aroma,
me enredan por completo en tu cintura:
la cuna de mi mano en tu hermosura,
el brillo de tu luna y cromosoma.
Tus besos, tus caricias, tus abrazos,
me muestran la bondad de tu cadera:
lugar de la razón perdida entera,
el sitio que hizo grandes nuestros lazos.
Tus pechos, piernas, labios y tus ojos,
depósito se han hecho'e mis antojos
y fiel acudo a ellos cual mi templo.
Te amo y sé expresarlo de esta forma,
te amo con derecho, regla y norma,
catorce versos sirven como ejemplo.
me enredan por completo en tu cintura:
la cuna de mi mano en tu hermosura,
el brillo de tu luna y cromosoma.
Tus besos, tus caricias, tus abrazos,
me muestran la bondad de tu cadera:
lugar de la razón perdida entera,
el sitio que hizo grandes nuestros lazos.
Tus pechos, piernas, labios y tus ojos,
depósito se han hecho'e mis antojos
y fiel acudo a ellos cual mi templo.
Te amo y sé expresarlo de esta forma,
te amo con derecho, regla y norma,
catorce versos sirven como ejemplo.
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