joseantonio
Poeta recién llegado
Y me enveneno la sangre y el alma
sus suplicas eran en vano, no había
un resquicio en su vida para albergar
amor.
Y por su pasión destruyo todo lo que
un día juro ante el altar, el vestido que
era blanco entonces de un momento a
otro negro se volvió.
Y tus palabras y caricias se volvieron
espinas, mientras me
decías que me amabas ya con otro
encontrabas solaz.
sus suplicas eran en vano, no había
un resquicio en su vida para albergar
amor.
Y por su pasión destruyo todo lo que
un día juro ante el altar, el vestido que
era blanco entonces de un momento a
otro negro se volvió.
Y tus palabras y caricias se volvieron
espinas, mientras me
decías que me amabas ya con otro
encontrabas solaz.