Lleana
Poeta adicto al portal
Señor disculpe, debo confesarle algo:
Usted me cautiva
naturalmente,
como la brisa que acaricia
cuando el día y la calidez de una jornada
requiere la frescura inminente.
naturalmente,
como la brisa que acaricia
cuando el día y la calidez de una jornada
requiere la frescura inminente.
Me atrapa
el misterio de su vida,
un manuscrito en mis pupilas asombradas
reservándome eternamente a su sigilo.
el misterio de su vida,
un manuscrito en mis pupilas asombradas
reservándome eternamente a su sigilo.
La razón imperceptible,
el corazón en evidencia
despojando el control de mi existencia,
que dispara prendando cada latido
calculando,
y contrayéndome hasta el alma
suprimiendo la estructura de mi vida
sin desearlo, sin notarlo.
el corazón en evidencia
despojando el control de mi existencia,
que dispara prendando cada latido
calculando,
y contrayéndome hasta el alma
suprimiendo la estructura de mi vida
sin desearlo, sin notarlo.
Y usted, sin entenderme
quisiera saber yo:
quisiera saber yo:
¿Cómo logra un reto en su silencio?
-como intuyendo
que lo indico en cada suspiro
en cada una de las leyes de mi ser-.
-como intuyendo
que lo indico en cada suspiro
en cada una de las leyes de mi ser-.
Y cómo comprender
el por qué muero en el deseo e intento
de habitar su desvelo,
ser la Mujer
que imagina,
que ha esperado por usted
toda la vida
el por qué muero en el deseo e intento
de habitar su desvelo,
ser la Mujer
que imagina,
que ha esperado por usted
toda la vida
Luz del Alma
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