Luis A.G:
Poeta fiel al portal
De tanto desearla merecía
que amarla condujera a mi condena,
un dardo de hermosura me encadena
y atado a su cintura me prendía.
Por siempre aprisionado me sabía
cautivo en su fragancia de azucena,
embrujo que en su magia me envenena
y esclavo de su cuerpo me tenía.
Supuro abnegación por cada herida
pues toda devoción requiere exceso,
y doy por imposible toda huida
sumido en el trastorno del proceso.
Me rindo a la conjura convenida
viviendo subyugado por su beso.