Ad Libitum
Poeta recién llegado
Me siento a dos centímetros de las rejas.
Él me mira. Callado.
Como quien mira en el espejo
la cicatriz cerrada
de su propia libertad
amputada.
Y a mí el silencio se me llena
de idiomas imposibles
para pedir un perdón
que nunca
será
suficiente.
Sus ojos están hechos de candados
y en mis manos vacías
resuena un tintinear de llaves rotas.
Él me mira. Callado.
Como quien mira en el espejo
la cicatriz cerrada
de su propia libertad
amputada.
Y a mí el silencio se me llena
de idiomas imposibles
para pedir un perdón
que nunca
será
suficiente.
Sus ojos están hechos de candados
y en mis manos vacías
resuena un tintinear de llaves rotas.
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