marquelo
Negrito villero
dedicado
Hoy me veo con mi desnudez en la boca.
Hoy ha llovido mucho bajo el dolor razo de unos ojos que cayeron en combate.
¡Cuánto ha llorado hoy en las fronteras!
He sentido la refracción aromática de una lengua de rosa que ha encontrado
refugio en mi boca, la muevo, despierta el apetito, viaja hasta mi sombra
y esta mide el día para que me alcance en la cabeza.
Sé que hoy, en algún bosque alado, hay mujeres y hombres desnudos
leñadores de la tierra y del cielo, son flores también y mariposas cuando ríen.
Todo lo que conozco siempre se parte en dos
para prefigurar una imagen que guarda el día o la noche en su más azabache soledad.
Alguien habla de amor y se recuerda abrazado en medio de una pipa.
Aquel lloró tanto que cayó un silencio sobre los ojos de los búhos.
Otros dieron el paso tan grande que cayeron al abismo o le ganaron a las horas.
Recuerdo una manzana verde, como el mundo
de cuyo mordisco me atreví hacerlo deforme.
Hoy me veo con mi desnudez en la boca.
Hoy ha llovido mucho bajo el dolor razo de unos ojos que cayeron en combate.
¡Cuánto ha llorado hoy en las fronteras!
He sentido la refracción aromática de una lengua de rosa que ha encontrado
refugio en mi boca, la muevo, despierta el apetito, viaja hasta mi sombra
y esta mide el día para que me alcance en la cabeza.
Sé que hoy, en algún bosque alado, hay mujeres y hombres desnudos
leñadores de la tierra y del cielo, son flores también y mariposas cuando ríen.
Todo lo que conozco siempre se parte en dos
para prefigurar una imagen que guarda el día o la noche en su más azabache soledad.
Alguien habla de amor y se recuerda abrazado en medio de una pipa.
Aquel lloró tanto que cayó un silencio sobre los ojos de los búhos.
Otros dieron el paso tan grande que cayeron al abismo o le ganaron a las horas.
Recuerdo una manzana verde, como el mundo
de cuyo mordisco me atreví hacerlo deforme.