Maria Elisa
Poeta recién llegado
Cayó el tul de la felicidad perdida
la noche que tu dediciste partir,
habría deseado irme y ya morir
por no soportar el dolor de la herida.
Me cuesta seguir, y no recuerdo reir
después de vivir doblegada a la vida.
Pidiendo al cielo que en mi fija partida,
sean tus ojos los que vea al morir .
Seguir por seguir, anotando desvelos
en madrugadas en que la luna vuela
tras de mi ventana cubierta por velos.
No quiero sentir más esta cruel espuela
de tu ausencia fría, silencios en duelos.
Deseo el regreso al ayer que no duela.
María Elisa
Copyrigth (c)
la noche que tu dediciste partir,
habría deseado irme y ya morir
por no soportar el dolor de la herida.
Me cuesta seguir, y no recuerdo reir
después de vivir doblegada a la vida.
Pidiendo al cielo que en mi fija partida,
sean tus ojos los que vea al morir .
Seguir por seguir, anotando desvelos
en madrugadas en que la luna vuela
tras de mi ventana cubierta por velos.
No quiero sentir más esta cruel espuela
de tu ausencia fría, silencios en duelos.
Deseo el regreso al ayer que no duela.
María Elisa
Copyrigth (c)