Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
Tiemblas,
corza esquiva
asediada por mi flecha.
Rocío salvaje
rutila de ardor en tu huida.
La luna tiñe tus pasos
con relumbres de quimeras.
Entre floretas de nieblas
se me pierde tu silueta,
donde las ninfas nacen
y los sueños descuellan.
Pero el viento trae tu aroma
de sangre tibia y azucena.
¡Y mi ansia decapita
el estrépito de tu carrera!
Tu carne resuma y vibra
bajo el rigor de mi abrazo,
en una fiebre concreta
de humedad y remanso.
Y mi flecha
por fin hiere
tu santidad de vestal.
Tiemblas
corza sangrante
bajo una única estrella.
En tus ojos hay hogueras
refulgiendo con aspereza.
Tu sed aún no está colmada
en su zozobra de fiera.
¡Y sigue la ruda carrera
por las praderas extensas!
¡Y sigo yo tras tus huellas
corza de indócil vehemencia!
Entonces la impúdica luna
al rígido sol se entrega.
Y nosotros, con el viento
continuamos la carrera;
tú, buscando ser herida,
yo, con la saeta dispuesta.
corza esquiva
asediada por mi flecha.
Rocío salvaje
rutila de ardor en tu huida.
La luna tiñe tus pasos
con relumbres de quimeras.
Entre floretas de nieblas
se me pierde tu silueta,
donde las ninfas nacen
y los sueños descuellan.
Pero el viento trae tu aroma
de sangre tibia y azucena.
¡Y mi ansia decapita
el estrépito de tu carrera!
Tu carne resuma y vibra
bajo el rigor de mi abrazo,
en una fiebre concreta
de humedad y remanso.
Y mi flecha
por fin hiere
tu santidad de vestal.
Tiemblas
corza sangrante
bajo una única estrella.
En tus ojos hay hogueras
refulgiendo con aspereza.
Tu sed aún no está colmada
en su zozobra de fiera.
¡Y sigue la ruda carrera
por las praderas extensas!
¡Y sigo yo tras tus huellas
corza de indócil vehemencia!
Entonces la impúdica luna
al rígido sol se entrega.
Y nosotros, con el viento
continuamos la carrera;
tú, buscando ser herida,
yo, con la saeta dispuesta.
Última edición: