Sr. Sapo
Poeta asiduo al portal
Tu pelo fue una llave para la cárcel del diablo,
tus labios fueron sirenas de bombero.
Reinventarse precisa cierta desesperación
comparable al restallido de la cuerda del ahorcado al romperse,
cierta necesidad insana
como el amor de los pulmones del ahogado al oxígeno.
Tus ojos fueron huracanes en zonas superpobladas.
Tus pechos fueron bombas en centros comerciales.
Lo antepenúltimo que necesita un hombre solo
es quedarse solo de recuerdos,
soñar con solares estáticos,
vivir en ciudades sin nombre.
Tu sexo fue dieciocho años de granizo.
Tu piel ozono agujereado.
Lo penúltimo que necesita ese mismo hombre,
ese ser crisálido, desactivado,es saber que estás bien.
Lo último que necesita mi caricatura,
ese chiste de evolución, es saber que estás mal.
Cuando
tu amor fue nada,
tus manos fueron todo.
tus labios fueron sirenas de bombero.
Reinventarse precisa cierta desesperación
comparable al restallido de la cuerda del ahorcado al romperse,
cierta necesidad insana
como el amor de los pulmones del ahogado al oxígeno.
Tus ojos fueron huracanes en zonas superpobladas.
Tus pechos fueron bombas en centros comerciales.
Lo antepenúltimo que necesita un hombre solo
es quedarse solo de recuerdos,
soñar con solares estáticos,
vivir en ciudades sin nombre.
Tu sexo fue dieciocho años de granizo.
Tu piel ozono agujereado.
Lo penúltimo que necesita ese mismo hombre,
ese ser crisálido, desactivado,es saber que estás bien.
Lo último que necesita mi caricatura,
ese chiste de evolución, es saber que estás mal.
Cuando
tu amor fue nada,
tus manos fueron todo.