ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pude esconderme en el candil de una mirada
desviarla al crepúsculo vacío eterno… y nada
desbaratar entre labios intenciones de sonrisas
templar los gestos inertes como estatuas.
Debí acceder a una mirada
ensimismadamemte perdido
ignorar la obviedad de un timbre de voz
zumbando en las fibras de un latido
desvaneciendo ecos apuntalando sensaciones
estremeciéndome el semblante…
y el denso palpitar de mi anhelante pecho.
Y es que fueron tantas lunas
que dejaron ver su aura
y alejarlos del deceso en las penumbras
…las espirales descendientes de su pelo
que cedí sin replicar…a su señuelo.
Después que candiles deje prendidos en su cieno
de que el ceñido cielo dejó el caudal del río
para expandir su cauce
en la cintura de una noche de locura
la ola sin clemencia vistió de espuma
la cálida bienaventuranza de su refugio.
Escribía notas de melodías
para cantarlas a capela
y la armonía era su cuerpo irisado
de terso matiz inmaculado
en medio de la danza de humo y fuego.
Geber Humberto Pérez Ulín.
desviarla al crepúsculo vacío eterno… y nada
desbaratar entre labios intenciones de sonrisas
templar los gestos inertes como estatuas.
Debí acceder a una mirada
ensimismadamemte perdido
ignorar la obviedad de un timbre de voz
zumbando en las fibras de un latido
desvaneciendo ecos apuntalando sensaciones
estremeciéndome el semblante…
y el denso palpitar de mi anhelante pecho.
Y es que fueron tantas lunas
que dejaron ver su aura
y alejarlos del deceso en las penumbras
…las espirales descendientes de su pelo
que cedí sin replicar…a su señuelo.
Después que candiles deje prendidos en su cieno
de que el ceñido cielo dejó el caudal del río
para expandir su cauce
en la cintura de una noche de locura
la ola sin clemencia vistió de espuma
la cálida bienaventuranza de su refugio.
Escribía notas de melodías
para cantarlas a capela
y la armonía era su cuerpo irisado
de terso matiz inmaculado
en medio de la danza de humo y fuego.
Geber Humberto Pérez Ulín.