Hide
Poeta recién llegado
Cada vez te escucho fuerte,
Te siento como un corazón agitado,
Como si te faltara la respiración,
Y no tuvieras más que gritar,
Mientras las campanas de la iglesia,
Suenan en los oídos de la gente.
Pero nadie te oye,
Porque estás sola,
Y nadie va a venir a rescatarte,
Porque has perdido todo,
Hasta tú sombra,
Tiene repudio de ti.
Tu muerte te ha hecho más fuerte,
Porque tu corazón ya no se dilata,
Sino que ha quedado comprimido como roca.
Oh!, perdón no fue intención mía,
El no darme cuenta,
Que siempre fuiste así,
Hermosa pero con corazón de piedra.
Ahora miénteme y dime que fue verdad,
Tócame y mátame con tus dedos de fuego,
Susúrrame al oído tus palabras francesas.
Trata de seducir mis pensamientos,
Malinterpreta el espacio y hazlo tuyo,
Alimenta mi ego,
Agarra mi camisa y arráncala,
Besa y muerde suavemente mi cuello,
Como la primera vez que te amé.
Solo escucho tus pasos,
En ese viejo piso de madera,
Que rechinaban cuando estabas desnuda,
Mientras tocabas tus labios con provocación,
Tu pelo sucio de hace tres días,
Tus piernas suaves como una sonata para Elisa,
Los dedos de tus pies jugaban a estremecerse,
Tus ojos anaranjados hacían que delirara,
Tus hermosos ya no son como aquel día en que los besaba
El reloj de arena ya no baja,
Va contra la gravedad.
Muchacha de múltiples caras,
Deja de brillar, perfecta imperfecta,
Que eres como una baratija,
Hermosa lo que duras,
Y frágil como te arruinas.
Princesa de anillos de fantasía,
Aunque volverás a caer en la porquería,
Te recubrirás nuevamente de oro barato.
Saldrás a vender el vacio,
Y la pena de tus lágrimas,
Porque una prostituta es más fina que tu,
Mujer.
Te siento como un corazón agitado,
Como si te faltara la respiración,
Y no tuvieras más que gritar,
Mientras las campanas de la iglesia,
Suenan en los oídos de la gente.
Pero nadie te oye,
Porque estás sola,
Y nadie va a venir a rescatarte,
Porque has perdido todo,
Hasta tú sombra,
Tiene repudio de ti.
Tu muerte te ha hecho más fuerte,
Porque tu corazón ya no se dilata,
Sino que ha quedado comprimido como roca.
Oh!, perdón no fue intención mía,
El no darme cuenta,
Que siempre fuiste así,
Hermosa pero con corazón de piedra.
Ahora miénteme y dime que fue verdad,
Tócame y mátame con tus dedos de fuego,
Susúrrame al oído tus palabras francesas.
Trata de seducir mis pensamientos,
Malinterpreta el espacio y hazlo tuyo,
Alimenta mi ego,
Agarra mi camisa y arráncala,
Besa y muerde suavemente mi cuello,
Como la primera vez que te amé.
Solo escucho tus pasos,
En ese viejo piso de madera,
Que rechinaban cuando estabas desnuda,
Mientras tocabas tus labios con provocación,
Tu pelo sucio de hace tres días,
Tus piernas suaves como una sonata para Elisa,
Los dedos de tus pies jugaban a estremecerse,
Tus ojos anaranjados hacían que delirara,
Tus hermosos ya no son como aquel día en que los besaba
El reloj de arena ya no baja,
Va contra la gravedad.
Muchacha de múltiples caras,
Deja de brillar, perfecta imperfecta,
Que eres como una baratija,
Hermosa lo que duras,
Y frágil como te arruinas.
Princesa de anillos de fantasía,
Aunque volverás a caer en la porquería,
Te recubrirás nuevamente de oro barato.
Saldrás a vender el vacio,
Y la pena de tus lágrimas,
Porque una prostituta es más fina que tu,
Mujer.
::