Ceguera

Alberto J. Pacheco Buezo

Poeta recién llegado
U​
Al corazón, ¿Engañarle? ¡Imposible!

Un polígrafo fue dado a todos por natura

El palpitar desenfrenado e invisible

Y que en ocasiones nos hace la vida más dura.

Una vez estuve de pasos bajo la lluvia

Convencido a no dar nada por “una ella”

Y me empujó esa electricidad hacia ella ese día

Por más orgullo que conmigo fuera.

La otra noche prometí dormir sin pensarte

Y ya estaba de nuevo bombeante sin pararse,

Otra más sentado en la fría cama sin poder abrazarte.

Y el corazón haciéndose el héroe sin ensuciarse.

Este día me dijo que me convenciese de mi ceguera,

Que oyese menos a la mente aunque le tuviese más agrado,

Que no puedo vivir sin consultarle ni un minuto que fuera

Pues cuando él se endurezca no volveré a sentirme inspirado.
 
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U​
Al corazón, ¿Engañarle? ¡Imposible!

Un polígrafo fue dado a todos por natura

El palpitar desenfrenado e invisible

Y que en ocasiones nos hace la vida más dura.

Una vez estuve de pasos bajo la lluvia

Convencido a no dar nada por “una ella”

Y me empujó esa electricidad hacia ella ese día

Por más orgullo que conmigo fuera.

La otra noche prometí dormir sin pensarte

Y ya estaba de nuevo bombeante sin pararse,

Otra más sentado en la fría cama sin poder abrazarte.

Y el corazón haciéndose el héroe sin ensuciarse.

Este día me dijo que me convenciese de mi ceguera,

Que oyese menos a la mente aunque le tuviese más agrado,

Que no puedo vivir sin consultarle ni un minuto que fuera

Pues cuando él se endurezca no volveré a sentirme inspirado.
Buenas letras, poeta. Un gusto recorrer tu escrito. Saludo cordial.
Azalea.
 
U​
Al corazón, ¿Engañarle? ¡Imposible!

Un polígrafo fue dado a todos por natura

El palpitar desenfrenado e invisible

Y que en ocasiones nos hace la vida más dura.

Una vez estuve de pasos bajo la lluvia

Convencido a no dar nada por “una ella”

Y me empujó esa electricidad hacia ella ese día

Por más orgullo que conmigo fuera.

La otra noche prometí dormir sin pensarte

Y ya estaba de nuevo bombeante sin pararse,

Otra más sentado en la fría cama sin poder abrazarte.

Y el corazón haciéndose el héroe sin ensuciarse.

Este día me dijo que me convenciese de mi ceguera,

Que oyese menos a la mente aunque le tuviese más agrado,

Que no puedo vivir sin consultarle ni un minuto que fuera

Pues cuando él se endurezca no volveré a sentirme inspirado.
Tienes mucha razón, al corazón no se le puede engañar. Me gusta tus reflexiones, un gusto leerte, un abrazo
 

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