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Ceguera

Pessoa

Moderador Foros Surrealistas.o
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Me disolví en la luz de la última luciérnaga

pues me era insoportable el peso nocturno de la música

Allí busqué los arcoris de mis tiempos ya perdidos

y encontré fulgores de amatista junto a estrellas apagadas.

Tus ojos tampoco estaban

ni los rizos como cobres del mar de tu cabellera.



Mas con la luz prestada pude ver a través de los otoños fugaces

veía los fondos del mar con sus glaucos enunciados

veía… veía como un ciego en su ceguera de noche sin madrugada

veía un mundo irredento

en el fondo de mi pupila acrecentada por lo oscuro

que arrebolaba los iris como un magma o una joya.



Era el nacimiento glorioso de los binomios que estallan

en una orgía de sensaciones fractálicas para ojos sin esperanza

“Faites vos jeux, messieurs, rien ne va plus!”

Y buscad vuestras mujeres entres las grandes piedras demolidas…

La canción pierde sus ecos

y las inmensas avenidas buscan su origen al fondo del escenario.



Es la hora de la sombra y el relámpago

de la furiosa caída de las cascadas de arena

es el desierto voraz que devuelve la vista al ciego

para que asista impotente a la destrucción y el odio

Las “marièes mises en nu” salmodian rumores como esfinges o vestales

Las palmeras desprovistas de sus sombras

hacen juegos malabares para un auditorio calcinado.



Es la hora del relámpago

flamígero e instantáneo

que asusta a las trémulas luciérnagas

en las que estoy refugiado.

 
Muchas gracias, Darkness, querida amiga, por compartir con tu bello comentario estos versos, expresión de otro tipo de claridad, esa claridad esencial que puede ser un trasunto de esa que tu proclamas en tu avatar: la claridad sin luz de los ojos ciegos. Un abrazo con todo mi cariño.
miguel
 
Hola, Iván, amigo mío. Otro reconfortante comentario el que me envías compartiendo mis versos. Realmente, como en un juego de azar, los poemas que publicamos requieren los envites de los comentarios que suscitan. En eso he de reconocer que me ganas la partida. Un abrazo mediterráneo desde la orilla del mar.
miguel
 
Me disolví en la luz de la última luciérnaga

pues me era insoportable el peso nocturno de la música

Allí busqué los arcoris de mis tiempos ya perdidos

y encontré fulgores de amatista junto a estrellas apagadas.

Tus ojos tampoco estaban

ni los rizos como cobres del mar de tu cabellera.



Mas con la luz prestada pude ver a través de los otoños fugaces

veía los fondos del mar con sus glaucos enunciados

veía… veía como un ciego en su ceguera de noche sin madrugada

veía un mundo irredento

en el fondo de mi pupila acrecentada por lo oscuro

que arrebolaba los iris como un magma o una joya.



Era el nacimiento glorioso de los binomios que estallan

en una orgía de sensaciones fractálicas para ojos sin esperanza

“Faites vos jeux, messieurs, rien ne va plus!”

Y buscad vuestras mujeres entres las grandes piedras demolidas…

La canción pierde sus ecos

y las inmensas avenidas buscan su origen al fondo del escenario.



Es la hora de la sombra y el relámpago

de la furiosa caída de las cascadas de arena

es el desierto voraz que devuelve la vista al ciego

para que asista impotente a la destrucción y el odio

Las “marièes mises en nu” salmodian rumores como esfinges o vestales

Las palmeras desprovistas de sus sombras

hacen juegos malabares para un auditorio calcinado.



Es la hora del relámpago

flamígero e instantáneo

que asusta a las trémulas luciérnagas

en las que estoy refugiado.

Con esas luces preternaturales, y esas sensaciones desgarradas... tus obras son muy cuidadas y elevadas, querido amigo Miguel... siempre una experiencia fascinante, esa visión, que transmiten tus letras, didácticas y sumamente interesantes, enhorabuena. Un abrazo, felices días.
 
Me disolví en la luz de la última luciérnaga

pues me era insoportable el peso nocturno de la música

Allí busqué los arcoris de mis tiempos ya perdidos

y encontré fulgores de amatista junto a estrellas apagadas.

Tus ojos tampoco estaban

ni los rizos como cobres del mar de tu cabellera.



Mas con la luz prestada pude ver a través de los otoños fugaces

veía los fondos del mar con sus glaucos enunciados

veía… veía como un ciego en su ceguera de noche sin madrugada

veía un mundo irredento

en el fondo de mi pupila acrecentada por lo oscuro

que arrebolaba los iris como un magma o una joya.



Era el nacimiento glorioso de los binomios que estallan

en una orgía de sensaciones fractálicas para ojos sin esperanza

“Faites vos jeux, messieurs, rien ne va plus!”

Y buscad vuestras mujeres entres las grandes piedras demolidas…

La canción pierde sus ecos

y las inmensas avenidas buscan su origen al fondo del escenario.



Es la hora de la sombra y el relámpago

de la furiosa caída de las cascadas de arena

es el desierto voraz que devuelve la vista al ciego

para que asista impotente a la destrucción y el odio

Las “marièes mises en nu” salmodian rumores como esfinges o vestales

Las palmeras desprovistas de sus sombras

hacen juegos malabares para un auditorio calcinado.



Es la hora del relámpago

flamígero e instantáneo

que asusta a las trémulas luciérnagas

en las que estoy refugiado.

Elevado poema lleno de bella lirica donde el sueño es exposicion para
retrotaer la construcion de una lividez que se hace forma. el tiempo
asi refulgente en un agasajo intensivo. bellissimo. saludos de luzyabsenta
 
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