BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh animales tan fantásticos
fluyen de las manivelas orgiásticas
que ocasionan célebres operetas
de mantel y alcancía, tras los vetustos
aeroplanos que imitan la fragancia
al vuelo
de una paloma borrosa. Oh mayestática
persuasión que rasga la tela enigmática,
que oscurece prisión a prisión, este entramado
de orgías clamorosas, de una mente lasciva.
Oh animales espléndidos, cómo escarbáis la tierra
de mi espalda hasta empalar y crucificar
la madera de mis ajuares, los manteles, los dignos
trapitos de mi vejez anticipada. Caed
presa del dominio de una aseguradora
o de un cartel de caras conocidas, es igual,
al fin lo qué importa es la carencia de dientes.
®
fluyen de las manivelas orgiásticas
que ocasionan célebres operetas
de mantel y alcancía, tras los vetustos
aeroplanos que imitan la fragancia
al vuelo
de una paloma borrosa. Oh mayestática
persuasión que rasga la tela enigmática,
que oscurece prisión a prisión, este entramado
de orgías clamorosas, de una mente lasciva.
Oh animales espléndidos, cómo escarbáis la tierra
de mi espalda hasta empalar y crucificar
la madera de mis ajuares, los manteles, los dignos
trapitos de mi vejez anticipada. Caed
presa del dominio de una aseguradora
o de un cartel de caras conocidas, es igual,
al fin lo qué importa es la carencia de dientes.
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