loreley
Poeta recién llegado
A tí, que la naturaleza entregó en tus manos
el tan preciado tesoro y susurró en tu oído
el magnífico secreto de ser madre.
Lástima...no supiste escucharlo
Cuantas noches te añoré
jamás, en el firmamento
hubo estrella alguna
donde no te hubiera
buscado,
ni tampoco testigo alguno
de mis lágrimas.
Pequeñas perlas
que una a una aumentaban
el caudal de mi mar interior
ese azul profundo,
que dentro de mí
constantemente se desborda,
crece
Me inunda,
fluye
Y escapa de mis ojos.
Todo se me hacía
tan grande sin vos
Cuando evoco tu nombre,
no existe en mi memoria
recuerdo alguno
que yo abrace,
ninguna rosa,
¿Qué fino aroma,
se adhirió a mi alma
para recordarte?
¡Nada!
Ni una caricia
anhelada,
oportuna,
y el beso tierno
ése
¡Que nunca supiste darme!
Perdida
en la maraña de mi soledad,
transité
Por los túneles de mi vida
detenida en el tiempo,
buscando día a día
El beso cálido que espante
mis tristezas profundas,
el abrazo que erradique
mis fantasmas y mis sombras.
La caricia dulce y tibia
como el sol de primavera,
¡Me hiciste tanta tanta falta!
Te busqué,
en todos los rincones
de mi existencia,
¡Como niña sufrida!
Hoy
Esa roja herida
que convive en mí,
te reclamará
¡Siempre!
[musica]http://www.goear.com/files/external.swf?file=6ac0fa7" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132[/musica]
Última edición:
::