Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Reflexiono y se acerca el momento del mundo,
la hora delirante de los hombres vivaces,
mas nada se apodera de Dios y sus secuaces,
ideales acérrimos bajo un odio profundo.
Sus cimientos remueven al paria en un submundo
de interiorismo vacuo. Promesas incapaces
de cumplirse fomentan artimañas audaces,
captaciones secretas. En algún zulo inmundo
comulgan con edenes post mortem. ¡Homicidas,
suicidas, fraticidas! ¡Somos seres humanos!
¡Somos los mutilados, los heridos de guerra!
Y es que hay que ser vivaz, porque si te descuidas
los verdaderos dioses, que no entienden de hermanos,
te vuelan por los aires… Putos hijos de perra.
la hora delirante de los hombres vivaces,
mas nada se apodera de Dios y sus secuaces,
ideales acérrimos bajo un odio profundo.
Sus cimientos remueven al paria en un submundo
de interiorismo vacuo. Promesas incapaces
de cumplirse fomentan artimañas audaces,
captaciones secretas. En algún zulo inmundo
comulgan con edenes post mortem. ¡Homicidas,
suicidas, fraticidas! ¡Somos seres humanos!
¡Somos los mutilados, los heridos de guerra!
Y es que hay que ser vivaz, porque si te descuidas
los verdaderos dioses, que no entienden de hermanos,
te vuelan por los aires… Putos hijos de perra.
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