Victor Rodriguez
Poeta fiel al portal
Arribas a mi puerta, muy de cala vestida,
elegante, cual nadie, a mi hogar has llegado.
Encantado te anides a colmarme de vida,
cual sol de amanecer, de luces rebosado
Soslayaba escribir que has sido mi invitada
con un gran crono previo a mi cena en programa.
Allí estaban: la mesa redonda, engalanada,
aquel botón de rosa y tu voz de pentagrama.
Tu rostro ha reflejado la llama en su candil.
Matices de ocre vivo tus ojos, son presentes
a mi oteo anhelante. Tu sonrisa sutil,
me reafirma la dicha de tormentos ausentes.
Te he ubicado de frente, princesa, al ventanal
para ver tus mejillas y frente rutilar
en esos plenilunios de tu Caribe Mar
o en noches de septiembre, de oropel celestial.
elegante, cual nadie, a mi hogar has llegado.
Encantado te anides a colmarme de vida,
cual sol de amanecer, de luces rebosado
Soslayaba escribir que has sido mi invitada
con un gran crono previo a mi cena en programa.
Allí estaban: la mesa redonda, engalanada,
aquel botón de rosa y tu voz de pentagrama.
Tu rostro ha reflejado la llama en su candil.
Matices de ocre vivo tus ojos, son presentes
a mi oteo anhelante. Tu sonrisa sutil,
me reafirma la dicha de tormentos ausentes.
Te he ubicado de frente, princesa, al ventanal
para ver tus mejillas y frente rutilar
en esos plenilunios de tu Caribe Mar
o en noches de septiembre, de oropel celestial.
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